❝¿Qué es un beso? Lamentablemente estoy aquí para explicártelo.❞
Cuando despertó, ____ ya no estaba. De hecho, ni Sonic ni Tails se encontraban, solo sus camas desacomodadas. «Estarán desayunando», pensó. Lo sucedido durante la noche llegó a su mente, la forma en que sus labios se presionaron entre sí, y él tan solo fue capaz de emitir un gruñido por lo inesperadamente cohibido que se sentía.
¿Qué había sido eso? ¿Por qué ella había hecho eso? Y peor, ¿por qué le había gustado? ¿Será alguna táctica de seducción para distraerlo?
Sin más se dirigió al comedor del hogar, sumido en sus pensamientos. Al llegar, vio a toda la familia Wachowski desayunando como normalmente lo hacía. Platicando entre risas y un ambiente acogedor.
—Hola, Knuckles. Te daré tu desayuno. — saludó Maddie al verlo, él asintió ante sus palabras.
Dirigió su mirada a la mesa, en la cual todos conversaban animadamente. Eso hasta que hizo contacto visual con ____. Se encontraba alegando sobre el tema a tratar, y calló abruptamente para desviar la mirada.
—Eh... ¿pasa algo? — preguntó Sonic, extrañado.
Desde la reciente llegada de Knuckles, ella empezó a actuar de esa manera. O más bien, desde que los encontraron recostados en la misma cama esa mañana.
Tal vez no era nada, o tal vez era más grande de lo que ella querría admitir.
—No es nada. — le respondió mientras sonreía para transmitirle confianza (la cual era bastante nula y fingida en esos momentos). Sonic asintió sin más.
—Aquí tienes.
Knuckles giró la cabeza al escuchar el llamado de Maddie. La susodicha tenía un plato de cerámica con detalles florales en mano, en este habían unos waffles visiblemente deliciosos. Después de observarlos por un momento, subió la mirada.
—Gracias.
La mujer asintió, amable, mientras se sentaba a lado de su esposo. Por otro lado, Knuckles ocupó el lugar vacío frente a ____. Normalmente se sentaba ahí, incluso ese día, considerando las circunstancias.
Notó como al caer en cuenta de que se sentaría frente suyo, la equidna bajó la mirada, avergonzada, viendo su comida como si fuera la cosa más interesante del mundo, y se quedó así hasta que terminó de comer. Durante ese tiempo, Knuckles no podía dejar de pensar en porqué se ponía así por un simple... ni siquiera sabía qué había sido eso. Se sintió extraño, pero... no le molestaría volver a experimentar aquella sensación.
____ lavó su plato y anunció que saldría a dar un paseo. Todos asintieron en señal de que la habían escuchado. Sin más, ella salió por el umbral de la puerta y la cerró detrás suyo.
«Eso» tenía que resolverse. No podría pasar mucho tiempo sin tenerla flotando cerca suyo.
Al terminar de desayunar, imitó temblorosamente las acciones de ____ —lavar los platos inexpertamente.— e irse. Lo último lo hizo por su cuenta, sin avisar ni nada. Y simplemente, se dejó ir corriendo hacia el bosque, por el camino que habían tomado la vez pasada al ir al Arcade a la medianoche. Una estela roja se podía ver detrás suyo con cada rápida pero firme zancada que daba en el lodo, producto de la noche anterior.
Estaba seguro de que estaba ahí, en medio de la nada en el bosque. Tenía que estarlo. Sino, podría estar en cualquier lugar de Green Hills.
Para su alivio, no se equivocó. Ahí la vio, recargada contra un árbol, mirando el cielo azul, intentando regular su respiración acelerada. Por alguna razón, se había ensuciado de lodo.
—____. — la llamó. Ella se reincorporó exaltada, encontrándose con la figura del equidna. — No te vayas. — pidió inmediatamente.
La equidna bajó la mirada, ruborizada.
—Te prometo que fue un error.
Un error del cual no se arrepentía por más pena que sintiera. Se maldijo para sus adentros.
—¿Qué fue eso? ¿Alguna costumbre terrícola? — cuestionó inocentemente, sentándose a un lado suyo. Tampoco le importaba ensuciarse de lodo para variar.
—Se podría decir que sí.
—¿De qué se trata?
Esa pregunta tensó sus hombros de una manera inusual. De verdad que él era inocente, sería una pena saber que le quitó parte de eso. Se relamió los labios, pensando en una manera no-rara de hablarle sobre ello.
—Es... cuando dos personas juntan sus labios... o una persona presiona sus labios en la mejilla de alguien más... — no se sentía capaz de seguir hablando, pero su boca seguía moviéndose por sí sola. — Se hace en señal de amor, o afecto, hasta respeto se podría decir... — siguió hablando en medio de titubeos con sus mejillas sonrojadas de una manera hermosa ante sus ojos.
—¿Entonces tratabas de demostrarme tu respeto hacia mí? — preguntó confundido.
No sabía que eso le estaba dificultando las cosas.
—Se podría decir que sí. — en un arrebato de valor, tomó sus "manos" entre las suyas. — Me caes muy bien, Knuckles, y no me gustaría que este malentendido arruine eso. — aseguró.
—Confío en tus palabras, ____. — aquella confirmación se sintió bastante bien para ella y su pobre corazón. Aquel error no había arruinado su amistad, la cual apreciaba bastante. Sin embargo, no se esperaba lo que Knuckles diría a continuación. — ¿Podrías hacerlo de nuevo? — preguntó mirando a otro lado, avergonzado.
¿Qué se suponía que iba a decirle?
—Claro, pero...
No sabía cómo continuar. Lo único que pasó por su cabeza fue que ya cerrara la boca y lo besara ahí mismo.
Y lo hizo, vergonzosamente, pero lo hizo. Se acercó lentamente y presionó sus labios contra los suyos con delicadeza, ambos cerraron los ojos. Sentían sus corazones latiendo como locos desbocados de sus pechos, eso sin que el otro lo supiera. Lo besó de la forma en la que le hubiera gustado que fuera su primer beso.
¿Acaso él le atraía? Un poco, pero en todo caso era un sí rotundo. ¿Acaso Knuckles estaría en la misma situación? Internamente esperaba que sí, eso sería bastante lindo. Finalmente se separaron por la falta de aire, jadeando sutilmente. No se miraron ya que trataban de recuperarse, pero cuando lo hicieron, se sonrieron mutuamente.
—¿Crees que podríamos repetirlo en un futuro?
¡Que alguien le corte la lengua, por favor! Ni él sabía porqué seguía pidiéndole más de ese contacto. Ella solo le sonrió.
—Las veces que quieras. Pero no se lo hagas a nadie más, se podría decir que estarías invadiendo su espacio. Solo yo puedo hacértelo a ti, ¿sí?
Ni siquiera meditó sus palabras, ella simplemente lo dijo. La culpa se instaló en su pecho inmediatamente, por tratar de poseerlo como si fuera un objeto de su propiedad.
—Suena bien.
Pero él no lo pensó mucho. Esas pequeñas pero decisivas palabras que Knuckles le brindaba le transmitían tanta tranquilidad, que la orillaron a sonreírle suavemente. El equidna no tenía problema con no besar a nadie que no fuera ella. Era linda y tenía bonitos labios, eran tan suaves... de todos modos, no es que tuviera a alguien más con quien poder hacerlo.
Volvieron a besarse, ahora sintiéndose un poco menos cohibidos.
ESTÁS LEYENDO
MASTER EMERALD, knuckles the echidna.
Fanfic⠀ 𖤛 ِ࣪ 𝒎𝒂𝒔𝒕𝒆𝒓 𝒆𝒎𝒆𝒓𝒂𝒍𝒅 ֢ׅ݂ٜׄ ❗ ██████████████████ ˖ִ ∿݁ los equidnas son una antigua tribu ancestral, extinta debido a una guerra contra una orden de héroes para hacerse con la esmeralda maestra, una gema con el poder de...
