027

55 14 3
                                        

Shadow.

Elevándose paulatinamente, levantando un enorme y denso nubarrón en el cielo. Ahí estaba. El Cañón Eclipse. Parpadeó una, dos, tres veces para asegurarse de que sus ojos no le fallaban. Esperaba que fuera así. Pero no. Ahí estaba, causando conmoción entre los civiles.

Volvió a intentarlo. Eso no podía estar pasando. Al abrir los ojos, sabiendo internamente que solo se estaba engañando a sí misma, vio al hombre que la crió, cuidó, aconsejó y amó como si fuera su verdadera hija, inconsciente mientras lo subían en una camilla a la ambulancia. La mascarilla de oxígeno tampoco ayudó a su intento de ignorar lo sucedido. Las luces intermitentes azules y las sirenas sonando se lo confirmaron. Efectivamente, no era un sueño.

Por la amenaza todavía latente, no podían acompañarlos al hospital por más que quisieran. Maddie no se separó en ningún momento de su esposo. La mirada que les dirigió cuando las puertas estaban por cerrarse la destrozó. No supo identificarla, no tenía cabeza para analizar la situación en absoluto, pero tenía la leve corazonada de que era un pueril intento para consolarlos. «No es su culpa», habría dicho la morena si no estuviera tan afectada como ellos. Ni siquiera podía pensar en los Robotnik y su plan para destruir el mundo.

Todos miraban el vehículo alejándose, emociones diferentes en cada uno. Algo que todos compartían, era la impotencia de no haberlo protegido cuando pudieron. Pensaban tan inocentemente que se reunirían y saldrían de ahí, sin represalias.

Se suponía que ellos eran los héroes. Se suponía que era su trabajo evitar que cosas así pasaran. Su corta edad no era excusa, pues sabían bien las consecuencias al momento de salvar vidas.

—Todo va a estar bien, Sonic. — Tails fue quien rompió el fúnebre silencio buscando consolar al erizo, quien era notablemente el más afectado.

No dijo nada los primeros segundos, pero ya venía venir una mala represalia de su parte. Sonic jamás reaccionaba bien a las emociones fuertes. La atmósfera se sintió extremadamente cargada de un segundo a otro.

—¿"Todo va a estar bien"? — repitió lentamente, girándose para enfrentarlo. — Tom está entre la vida y la muerte, ¿y crees que "todo va a estar bien"?

—El zorro nada más intenta consolarte. — Knuckles intervino, posicionándose frente al zorro amarillo en aras de protegerlo.

—Lo que necesito no es consuelo, sino detenerlos. Y hacerlo cueste lo que cueste.

—Espera, ¿no estás hablando de...?

—La Esmeralda Maestra.

—Espera, ¿qué? — se sumó a la conversación, parándose junto al equidna. Frunció el ceño, incrédula. — No estarás hablando en serio.

—La esmeralda jamás debe usarse para cobrar venganza. Jamás. Hicimos un juramento sagrado.

—No me hables de juramentos, ahora no.

—Pero le dijiste a Tom que usar la esmeralda no era una buena decisión.

La suave voz de Tails le recordaba a un niño en una pelea de adultos. Bueno, técnicamente lo era. El menor de los tres. Por eso le daba tanta pena que estuviera presenciando tal tesitura entre los más grandes cabezotas del equipo.

—Pues ahora es la única opción.

—Sonic, sé que todos estamos afectados, pero estás siendo muy estúpido ahora mismo. Te estás dejando llevar por tus emociones.

—¡Tú no te metas! — espetó, apenas girando la cabeza para mirarla con frialdad.

Jamás le había visto o hablado de ese modo. Eso no era lo normal en el cobalto.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: 7 hours ago ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

MASTER EMERALD, knuckles the echidna.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora