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Alianza inesperada.

Sabía que Knuckles era fan de las telenovelas, pues lo había visto verlas con gran emoción en su viaje de entrenamiento hacia Reno y le pedía a sus papás pagar membresía en aplicaciones de streaming... pero tampoco llegó a un nivel tan bajo como Robotnik.

Estaba más gordo, con el cabello largo y maltratado, comiendo burritos enormes, mirando La Última Pasión en su pantalla enorme. Habló consigo mismo en voz alta, como si ya hubiera perdido la cordura. Luego colocó una canción que creía era mexicana y comenzó a usar su panza para acompañar el ritmo, mientras daba muchas vueltas en su silla giratoria. Roca lo miraba nervioso, y el cuarteto decepcionado. Incluso esa palabra se quedaba corta.

¿Quién diría que ese hombre era el que los había metido en aprietos tantas veces?

El estridente grito de susto que pegó al verlos los hizo pegar un salto. Bien, volvían a la seriedad después de ese momento incómodo.

—Doctor, tenemos visitas.

—¿En serio? Creí estar teniendo una pesadilla antropomórfica en la que la única persona en la que confío aparecía con mis peores enemigos, mientras yo estaba en trapos ¡tocando el congo con mi panzota enorme!

—No lo puedo creer, ¡Robotnik está vivo!

—Y nunca se había visto peor...

—¡Ni olido!

Arrugó la nariz en disgusto. La nave, evidentemente apodada como «el Cangrejo» por el animal en el que se inspiraron para construirla, apestaba a sudor y burritos. Había basura de envoltorios y una que otra camisa sucia desperdigada por el suelo. Se preguntaba si Robotnik creía que seguía estando en el vasto Planeta Hongo de cuando Sonic y ella lo enviaron, porque ya no parecía tener ninguna percepción del significado de la higiene personal.

—Bueno... tal vez así es como me veo cuando no me importa que te guste o no cómo me veo. O cómo huela.

—También se ha convertido en un gran fanático de las telenovelas después de sus múltiples cirugías en México. — dijo Stone. — Se rompió todos los huesos y se perforó todos los órganos del cuerpo cuando se cayó de esa mecha.

—Los robots no están cubiertos por mi seguro, pero eso ya no importa. — suspiró, como si pensara en algo con pesar. — Mis días de hacer el mal acabaron. Soy solo otro streamer, pescando subs, intentando vender boletos para subirse al tren del entusiasmo de Eggman.

—Este... siento que nos estamos desviando.

—¡Es cierto! — el Agente Roca reaccionó. — Doctor, en este momento tenemos un problema mucho mayor. Un impostor anda suelto usando su tecnología.

—¡¿Un impostor?! Eso es impo... ¡¿qué?! — en la enorme pantalla de la nave se reprodujo una grabación del Chao Garden, exactamente el momento donde casi eran disparados por los rayos láser de los drones. Por el ángulo, fácilmente se podía apreciar que había sido grabado por uno de los huevos. Frunció el ceño, entrecerrando los ojos con sospecha. — ¡No...! ¡Mis dulces huevitos mecanizados! A quien sea que esta pandillita de aguafiestas esté buscando, se ha robado mi identidad y los preciados bebés de mis huevecillos. Ok, he de... ¡huevear a cabo mi venganza! ¿Oíste qué ingenioso? — Stone sonreía y asentía con la cabeza. Se dirigió a una pantalla triple (más pequeña que la anterior) en el costado de la habitación. Tiró al suelo cualquier basura que le estorbase, llegando a hacerlos retroceder o a Roca hacerle un gesto de que se llevara una caja todavía con comida, y soltándola porque se le agotó la paciencia. — Mediante una comparación de las coordenadas precisas de las crestas de energía de cada dron, puedo rastrear an mis bebés... hasta la base de operaciones del impostor, que está exactamente ¡ahí!

MASTER EMERALD, knuckles the echidna.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora