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Fiesta sorpresa arruinada.

¿Cómo sería la fiesta perfecta para Sonic?

Sin pensarlo mucho, se imaginaba un lugar amplio, perfecto para correr, lleno de chili dogs y cómics. Entonces eso resultaba en un espacio entre los árboles frondosos del bosque, con vista al pueblo, una mesa montada llena de aperitivos. En su mayoría, los perritos calientes que le encantaban a su amigo.

Entonces eso fue lo que hicieron. Pasaron días consiguiendo las decoraciones. Fue muy difícil hacerlo sin que Sonic sospechara algo, pero Knuckles tuvo la increíble idea de hacer una carrera, que a la vez serviría para terminar de afinar los detalles de la fiesta durante esta. El instinto competitivo del erizo fue su principal herramienta.

El día de la celebración llegó. Sonic, Tails y Knuckles estaban en sus puestos, justo detrás de una línea dibujada en la tierra. Las miradas del zorro y el equidna eran determinadas, realmente aparentando que estaban dispuestos a todo con tal de ganar.

—¿Segura que no quieres participar, ____?

Por otro lado, Sonic estaba de lo más relajado. Le habló con la boca llena por estar comiendo un chili dog. Usaba unos lentes negros, un flotador de pato en la cintura y aletas de buceo rosas, llegando al lugar vacío en medio de los seres antropomórficos. Pensó que iban a ir a chapotear. En cambio, ella estaba entre Tom y Maddie. Esta última sostenía una bandera verde para cuando marcara el inicio de la carrera.

—Estoy segura. — asintió. — Además, les hará bien estirar las patas.

—Mis hermanos y yo competíamos todo el tiempo. — añadió Tom, dándole la razón.

—Tom, tus hermanos no están locos ni nacieron con el poder de desatar un evento cataclísmico. Me preocupo.

—Maddie tiene razón. ¿Oyeron, muchachos? ¡Nada de eventos cataclísmicos! Que esto sea des-cataclísmico.

—¡Bien!

—¡De acuerdo!

—¡Entendido, señor de las donas!

—Entonces... — al escuchar a Maddie dejar su frase al aire, Sonic se apresuró a quitarse los flotadores y accesorios para ponerse en posición. El trío estaba apoyado en sus rodillas y puños. — ¡En sus marcas, listos... fuera!

Arrancaron con tanta velocidad que solo pudieron ver sus estelas de colores a su paso. Tails hizo hologramas de ellos con sus inventos para despistar a Sonic, y mientras tanto, llegarían al pie del precipicio más cercano, donde montaron todo, para ponerse en posición. Tenían una increíble vista de las montañas verdes, del pueblo y del lago, ¡el atardecer sería precioso!

Nada podía salir mal.

—¡Sorpresa! — todos gritaron con alergia, alzando los brazos.

Sonic no tardó mucho en darse cuenta del engaño. Estaba corriendo a su hogar, suponiendo que todos habían vuelto, cuando se topó con ellos. Banderitas de distintos colores en lo alto, una mesa con aperitivos, una casa de campaña, una fogata lista para ser encendida a pesar de ser de día, y un cartel que rezaba «¡feliz Tierra-años!» en lo alto. No sabía qué mirar.

MASTER EMERALD, knuckles the echidna.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora