❝Poesía.❞
Se desparramó en su cama suspirando profundamente, sintió todo el aire contenido abandonar sus pulmones. Ese día había sido muy... ¿extraño?
Su pequeño grupo fue a un depósito de chatarra para averiguar qué era lo que tenía a Wade tan paranoico. Resultó ser uno de los robots de Eggman al cual terminaron por "adoptar" al hacerse bueno y compartirles una de sus pasiones: poesía.
Sonic, actuando como un hermano mayor. Tails prometiendo que cuidaría y mantendría con vida a esa cosa con refacciones, como si fuera un perro. Knuckles indignado porque el robot lo llamó «cosa roja de carne».
Y ____, solamente existiendo, preguntándose en el camino si algún día cumpliría su sueño de ir al Eras Tour. Aunque, ahora que lo pensaba, debería de haberse ofendido ya que ella también era un equidna.
El primero en entrar al cuarto fue Knuckles, sonrió al verlo. Se oían las voces de Tom, Maddie, Sonic y Tails conversando en la planta baja, tal vez debatiendo si podían quedárselo. De hecho no planeaban decirles, pero lo descubrieron por sí mismos cuando a Tails se le resbaló el robot de las manos y cayó en el suelo. Y cuando la cosa habló quejándose.
Y cuando Ozzy le ladró en repetidas ocasiones.
—¿En qué quedó?
—Se lo quedarán...
Arrastró sus palabras mientras se sentaba frente suyo. Se veía tan adorable con ese ceño fruncido y su nariz temblando al detectar el nuevo olor a aceite de robot.
Y pensar que así olería la casa de ahora en adelante.
—No te he visto desde que ese robot te amenazó, ¿cómo ha ido tu día?
—He entrenado sin parar y practicando mis golpes mortales para usarlos en contra de enemigos peligrosos.
Se quedó muda, abrió levemente la boca. — Yo solo he leído y escuchado música... ¿sabes qué? Olvídalo, no pasa nada.
Si dijera que planeaba ponerse en forma nuevamente, estaría mintiendo totalmente. Mientras pensaba en eso Knuckles procedió a narrar solo, al igual que Sonic hizo en la tarde antes de meterse en ese lío.
—Knuckles era demasiado guapo y fuerte, era mucho mejor que el debilucho de Sonic y su princesa ____ pensaba lo mismo.
Se quedó sin palabras, perpleja.
—¿Qué? — titubeó.
—Sí, eres la última fémina de nuestra tribu, eres muy preciada.
Al parecer no captaba que acababa de "cortejarla". Se había sentido extrañada acerca de eso desde hace varios días, sentía un cosquilleo recorrerle la columna al escuchar su gruesa voz emitir palabras. Se acercó un poco sonriendo con complicidad, apretando la cobija con la que se cubría durante las noches.
—¿Y solo por eso?
—Claro, también eres... linda.
Admitió desviando la mirada. Al notar esa sonrisa confiada en su rostro, se sintió lo suficientemente confiado como para halagarla abiertamente.
—Gracias... — se re acomodó y lo miró con emoción. — ¿Sabes qué? También recitaré poesía, solamente para ti.
—¿Sabes cómo usar la poesía...?
—¿Cómo no? Si la escucho todos los días. — declaró orgullosamente. — Tú sabes cómo jugar baseball, yo sé de Aristóteles. Tenemos gustos diferentes.
—Sí, como sea...
—Como sea, lo diré. Desde ahora te aviso que estoy improvisando. — se tomó un momento para recordar en lo que había trabajado en la última semana. — «El tono de rojo tan vivo que lo cubría era tan fuerte como la luna de sangre más estelar que podría haber alguna vez. Sus ojos lavandas eléctricos con vida propia, en cualquier momento podrían avivar tu flama interior. Y sus labios tan bonitos que podrían avergonzar a...». — paró al notar a Knuckles al borde del desmayo, su rostro se notaba más rojo que de costumbre. — ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
No dejaba de sonreír, sabía que lo había avergonzado con sus palabras.
Knuckles carraspeó para poder emitir aunque sea un monosílabo. Agradecía que su pelaje "rojo vivo tan fuerte como la luna de sangre" disfrazara sus sonrojos.
—Es un lindo poema. — balbuceó.
—Aún no está terminado. — avisó avergonzada. Se inclinó y le susurró, como si estuvieran espiándolos y lo que estuviera apunto de decirle fuera de suma importancia. — Estoy hablando de ti, ¿no te das cuenta?
Knuckles no dijo nada, solamente bajó la mirada, redirigiéndola a sus labios rosados. Se sonrojó más por el pensamiento que acababa de tener. De nuevo quería besarle y sentirla cerca, ____ lo notaba.
Cumplió su petición silenciosa, acortando la distancia entre ambos al inclinarse más. El choque entre sus labios eran adictivos, como una droga.
Lo asemejó a una ocasión en la que estaba en la silla giratoria de la oficina de Tom (mientras este mismo no estaba), que dio demasiadas vueltas mirando al techo. Amaba las sillas giratorias. Y por eso no paró en un buen rato. Recordaba que empezó a desorientarse y reírse como adicta, seguía sin parar. Le dieron nauseas y por ello comió una hora después de sus hermanos. La cosa es que descubrió como era drogarse y porqué las personas no podían dejarlo tan fácilmente.
Pero esto era mucho mejor que cualquier alucinógeno que existiera.
Tal vez debía agregarlo en su poema.
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MASTER EMERALD, knuckles the echidna.
Fanfiction⠀ 𖤛 ِ࣪ 𝒎𝒂𝒔𝒕𝒆𝒓 𝒆𝒎𝒆𝒓𝒂𝒍𝒅 ֢ׅ݂ٜׄ ❗ ██████████████████ ˖ִ ∿݁ los equidnas son una antigua tribu ancestral, extinta debido a una guerra contra una orden de héroes para hacerse con la esmeralda maestra, una gema con el poder de...
