Es increíble como el miedo a veces nos hace creer que no existe una salida diferente. La vida de Kelly está a punto de dar un giro de 360 grados, uno que nunca en la vida llegó a imaginar.
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Advertencia: tiene contenido explicito, detallado y...
Paramos en una zona residencial bastante exclusiva y casi campestre. No había ni un solo bar y la miré extrañada. Me abrió la puerta para que me bajara y le pagó al taxista.
- ¿Dónde demonios estamos?
- Un lugar nuevo que me recomendaron --me cogió de la mano-- ven
Subimos unas escalas amplias y de perfil no muy alto hasta una puerta de madera maciza. Tocó un timbre y cuando nos abrieron sacó una tarjeta de color dorada con letras negras y se la entregó al portero.
Nos hicieron pasar al interior a través de una sala amplia y lujosa, un ventanal nos llevó a un jardín extenso con un camino de piedra en el medio hasta un portón de madera.
- Bienvenidas
Abrió las puertas y había varias mesas al aire libre con luces antiguas colgando entre los árboles. Las personas muy bien vestidas, tomando vino o cerveza, con música a volumen moderado.
Me tomó de la mano, nos sentamos en una de las sillas y llegó un mesero de traje impecable y guantes blancos.
- Buenas noches, en que les puedo servir
- Buenas noches René, nos regalas la carta por favor y ¿unas copas de vino tinto o cervecita? --me dijo en tono de pregunta--
- Vino está bien
El mesero se retiró y yo la miré abriendo los ojos sin entender todavía del todo que era ese lugar tan extraño.
- Es un Coffee Shop
- ¿Por qué no pedimos café entonces?
- jajjajaa bobita, así le llaman a los "bares" de marihuana en Ámsterdam
- Ahhh ya ¿esto es un club de hierba o algo así?
- Si, exactamente
- ¿Por qué tan escondido y misterioso? sí igual ya medio mundo fuma hierba
- Mi vida, porque todo el puto mundo fuma, pero estes país sigue con sus leyes hipócritas. Acá nadie tiene porque molestarnos y el dueño del lugar después de viajar por Europa decidió que acá también tenía que existir un lugar seguro para fumarse un porro sin ir a comprarle a una nea en una esquina o esperando a que la policía te caiga encima a pedir plata
- No está mal ¿ósea que me trajiste a fumar mota?
- Si --sonrió-- no tenía a quien más invitar
- Pues a Jaime ¿no?
- Ya vine con Jaime, pero quería volver contigo, me gusto el lugar y creo que es perfecto para que nos relajemos y hablemos tranquilas, así me cuentas que es lo que te pasa
Las veces que hemos probado hierba juntas hemos hablado como loras por horas, pero lo que me preocupaba es que tenía un raro efecto secundario en mí que me dejaba extremamente arrecha.
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