Bienvenido

1.3K 51 0
                                        

Tomé a Julia de la mano y nos sentamos de nuevo dejándolo en el medio. El se reclino hacía atrás sin intervenir y nosotras de rodillas nos dábamos unos deliciosos besos para él.

Tomé sus manos y lo animé a que nos acariciara la espalda. A las dos nos tocaba parar en ocasiones para cerrar los ojos y suspirar.

Julia me empezó a desabrochar la camisa, botón por botón hasta dejarme en brasier y para igualar las cargas yo le quité su camisa por encima. Nos tocábamos los senos y besábamos, Juls le colocó la mano a él por encima del pantalón y soltó un delicioso gemido, me indicó con su mirada que también tocara y vaya delicia con la que me encontré.

Un miembro grande y grueso que me hizo mojar al pensar en la idea de metérmelo a la boca y compartirlo con mi mejor amiga.

Los broches del sostén volaron al tiempo gracias a las hábiles manos de Jaime. Julia no tardo en besarme el cuello e ir a darle unas buenas chupadas a mis pezones que se endurecieron al instante. Él miraba sorprendido a su novia hacerlo de forma tan natural.

Cuando Juls pasó al otro y este quedó libre, apunté con el su boca y lo atraje desde atrás de la cabeza dándole permiso a participar.

- Ayy diosssss, no creo que esto esté pasando ahhhhh

Los dos chupaban tan diferente, pero a la vez tan excitante que mi sexo no lo soportó. Se me mojaron hasta los jeans.

Ella se incorporó, juntando sus senos con los míos. Me besaba mientras Jaime se entretenía con sus cuatro nuevas amigas.

Ella me empezó a desabrochar el Jean y yo la hice colocar de pie para que me acompañara. Nos desnudamos quedando ella en unas diminutas tangas y yo con mis acostumbrados cacheteros de encaje.

Me dio la vuelta para quedar de espaldas a él, se inclinó un poco le tomó las manos y se las colocó detrás.

- Kel, no te imaginas cuanto le encantan tus nalgas

Mientras ella me besaba el me acariciaba las nalgas, las caderas, les daba besos y algunos pequeños mordiscos.

- Me están matando

Juls no decía nada, solo me comía a besos, me acariciaba la espalda y le metía los dedos en el cabello a Jaime. Le llevó las manos hacía mi ropa interior y juntos comenzaron a llevarlas al suelo.

Ella bajó dándome besos entre los pechos, el abdomen, empujo sus manos hacía abajo y entre los dos me dejaron desnuda. Me miró desde abajo a los ojos sacó su lengua y me la pasó por mi sexo.

- Ahhhh Juls

Me lamía como un perrito tomando agua sin dejar de mirarme a los ojos y peor de caliente me ponía. Jaime me llenaba de besos la espalda baja y me apretaba las nalgas. Las piernas me temblaban y sentía que no iba a aguantar mucho tiempo de pie.

Sin dejar de darme lengua Juls pasó sus manos hacía atrás separando mis nalgas y Jaime respiraba con su fuerte por su nariz y boca excitado. Ella ya me había contado lo rico que le chupa el culo y me empezaron a temblar las manos sin saber cómo se sentía eso.

- Ay dios mío, no voy a poder...

- ¿Quieres que pare? --dijo ella--

- No, no paren, no sé cómo voy a poder aguantar esto tan rico

Me estaban aniquilando de placer, sus lenguas se perfilaban por mis agujeros algunos momentos con suavidad y algunos otros de forma tosca. Estaba muy excitada pero también incomoda por sentirme desnuda en medio de ese lugar sin cortinas.
Mis antiguos demonios que prefieren la penumbra y oscuridad para estos placeres me atacaban de nuevo.

- ¿Podríamos irnos a un lugar más privado?

- Créeme nadie nos va ver acá --dijo Jaime--

- Un lugar más oscuro al menos

- No, te queremos ver, concédenos eso --respondió Julia--

- Si, nos encantas mamacita --complementó Jaime-- queremos verte

Ahi estaban ellos de nuevo al rescate, me llenaban de confianza y esta vez de placer. Ahora entendía porque ella me insistía tanto en probar sexo por detrás. Era una sensación extraña, pero a la vez divertida con muchos nervios al rededor para dar placer y Jaime sí que era un experto en encontrarlos.

Me di la vuelta incliné hacía adelante, me apoyé en las piernas de Jaime y le dejé mi culo abierto de par en par a Julia que lo recibió con gusto igual que su novio. También aprovechaba para acariciar mi sexo con sus manos y meterme su índice.

Jaime y yo solo nos mirábamos a los ojos, coqueteando con miradas morbosas, viendo cómo se desviaban sus ojos hacía mis senos.

Subí por sus muslos acariciando su miembro encima del pantalón, mordiéndome los labios tratando de reprimir las ganas. Él se abrió el botón de su Jean invitándome a continuar, le bajé el cierre, le ayudé a quitar los pantalones y muy despacito, con mucho suspenso le bajé los boxer.

- Argggg

Ronronee como una felina al ver ese grueso y venoso miembro circuncidado, con esa cabecita brillante y lisa.

Se me hizo agua la boca, un par de gotas rodaron por mi labio inferior, cayendo justo en su ombligo causando un ligero sobresalto, levantó su mirada arqueo la ceja y su miembro se levantó hacia el cielo, con las venas brotadas apuntando a mi boca. 

Otro par de gotas rodaron y cayeron sobre su longitud, sonreí frote con mi pulgar el frenillo en círculos haciendo que se estremeciera y soltara un ronco gemido.

Fue demasiado obvio que quería saborear su liquido preseminal, sentir su textura con mi lengua, su temperatura, meterme esa deliciosa cabeza en forma de hongo, volverlo loco, hacer que extrañe mis labios y cuando yo levante mi mirada y me clave en sus ojos, vea como lo hago desaparecer en mi garganta y acaricio sus bolas con la punta de la lengua. Una habilidad que pocas tenemos.

- Ahhhhhh --rei coquetamente, pensando que me había excitado demasiado solo pensando en todo lo que le podia hacer--

Con una tira de saliva colgando desde mi labio hasta su glande. Mire por debajo de mi cuerpo y ahi estaba Juls esperando atenta a disfrutar mi siguiente movimiento, algo que, aunque ella hubiera tratado de detener no habría sido posible... y lo sabía.

- ¿Puedo Juls?

- Claro que si amor

Lo voltee a mirar, curveando mis labios con una sonrisa y el me la devolvió con su respiración agitada.

Miré su miembro dejé caer saliva de mi boca y empecé a masturbarlo mirándolo a los ojos, asegurándome de mover mis senos con mis brazos. Sus caras y reacciones ya las he visto antes, pidiendo a gritos una rica paja rusa con mis grandes senos. Preferí torturarlo unos segundos, que se atragantara de inmediato su deseo.

Me hice de rodillas y Juls se corrió un poco hacia atrás para darme espacio. Le abri las piernas tome mis senos con las manos y los coloque a cada lado de su miembro.

- Ufff mamacita que ricas tetas

Juls saco su lengua de mi agujero y se asomó interesada. Cuando vio que me las estaba llenando de saliva se hizo a mi lado para ayudarme a mojarlas y ver de cerca. Me cogí los senos desde afuera y le dije:

- ¿Me das una mano Juls?

Ella se inclinó hacia adelante le dio una buena chupada mientras yo lo miraba a los ojos. Se lo dejo chorreando de saliva y luego con su mano lo metió entre mis senos, los apreté contra su miembro y empecé a moverlos lentamente de arriba a abajo levantando una ceja y curveando mis labios.

- ¿Te gusta? --le pregunté a Jaime--

Estaba tan excitado que ni siquiera fue capaz de responder.

- Uff Kel eres una delicia de mujer. Ya quisiera yo tener tus senos --respondió Juls--

Ella se hizo detrás, apoyando sus senos puntiagudos en mi espalda y su mentón en mi hombro, pasando sus manos por debajo de mis axilas para tomar mis senos y ser ella quien tomaba el control de la paja.

Yo lo miraba a los ojos, deja a la boca abierta y mientras acariciaba su torso dejaba caer saliva de mi boca entre los senos y su miembro. Pasé mis manos acariciando mis senos, pellizcando los pezones y tocando su glande cada que ella bajaba mis senos y el emergía. Estiré mi lengua y el empezó a levantar su pelvis para poder que alcanzara a tocar su glande.

Le quité las manos a Juls, me incliné rápidamente y me lo metí en la boca saboreándolo de arriba a abajo, de un lado a otro, chupándole las bolas e invitando a Juls a unirse.

Si me había vuelto adicta a comerme una buena polla con la boca, compartir una con ella era la perdición. El pobre Jaimes gemía durísimo.

Compartir su glande entre nuestras bocas y juntar nuestros labios de frente hasta hacerlo venir fue idílico. El primer chorro saltó y Juls me empujó de la cabeza para que fuera yo quien me lo tragara. Me lo metí en la boca y sentí su segundo disparo en mi interior.

Al fin termino de venirse, tome a Juls con desespero para besarla y compartir el fruto de su novio entre nuestras bocas. El líquido espeso pasaba de ida y vuelta sin importarnos que se saliera un poco de nuestros labios. La excitación era brutal y al despegarnos para vernos las caras nos pasamos la lengua por los lugares que se habían escapado hasta limpiar el último rastro.

 La excitación era brutal y al despegarnos para vernos las caras nos pasamos la lengua por los lugares que se habían escapado hasta limpiar el último rastro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Ella es: Kelly (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora