Es increíble como el miedo a veces nos hace creer que no existe una salida diferente. La vida de Kelly está a punto de dar un giro de 360 grados, uno que nunca en la vida llegó a imaginar.
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Advertencia: tiene contenido explicito, detallado y...
- Si y no es porque esté fumada, es mas ¿te puedo dar un beso princesa?
- Ay Kelly, mi vida, no juguemos con candela
Ella se empezó a acercar lentamente, se mojó lo labios, me miro a los ojos y se detuvo delante de los míos. Compartíamos el aliento tibio, jugábamos con las miradas y nos apretábamos las manos con fuerza.
Me acerqué a sus labios, primero tímidamente solo rozándolos y la primera vez que se tocaron sentí como si una corriente eléctrica pasara de su cuerpo al mío.
- Juls, esto es una locura
- No lo es, solo probemos y ya, a ver que tal
Su labio inferior se metió entre los míos, succionamos lenta y amorosamente, su lengua fue la primera en buscar mis labios y cuando la mía salió al encuentro sentí un segundo corrientazo.
- Ay dios, Kelly
- Shhh, no pienses, disfrútalo
Me tomó con sus manos de la cara, nos miramos a los ojos, sonreímos con timidez sin parar de besarnos, cerramos los ojos y nos dejamos llevar.
Maldita sea, ¿por qué tenía que besar tan delicioso? ¿por qué tenía que ser tan comprensiva? ¿por qué tenía que ser tan malditamente sexy?
- Espera, espera --la retiré agitada--
- ¿No te gusta? --se corrió hacia atrás para darme espacio--
- No, bueno si, si me gustó, pero sabes como me pongo cuando fumo hierba
- jajajajaja ¿cómo?
- Marica, estoy tan mojada que se me va a pasar al jean, mejor paremos
Julia me dejó caer de espaldas al puff y me hundí en el, ella se hizo encima, me empezó a comer a besos y a meter sus manos por detrás para hacerme cosquillas en la espalda.
Abrí los ojos y me di cuenta que de una de las mesas nos estaban mirando.
- Juls, nos están viendo
- Relax que esta zona es libre y nadie te va juzgar
- Pero nos están viendo
- Claro, es un cuarto de vidrio pueden ver
- Degenerada, esto te excita ¿cierto?
- Un poco, pero me gustaría más que nos viera Jaime --besándome el cuello--
- Ni se te ocurra decirle que esto pasó
- ¿Que hicimos en tu sueño?
- Mi vida, para para ¡Kelly! por favor detente --alcé la voz--
La logré separar y se sentó acomodándose la camisa. Agitada y con ganas de volver a tirárseme encima.
- Lo siento, me deje llevar
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