Capitulo 9.

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Sus ojos se clavaron en mi cuerpo y no se despegaron de el hasta que llegue a su lado.

—¿que tal tu día nena? —Dijo dándome un largo beso en la mejilla que hizo sonrojarme. ¡otra vez esta pasando, ¿como puedo sonrojarme? Soy morena, Joder. —pensé.

—Hola, ¿que haces por aquí? ¿además como sabias que estudio en esta universidad? ¿acaso me tienes un investigador privado?

—Te dije que investigaba lo que me importaba. _susurro cerca de mi oído. —Vale, vine a que me acompañéis a buscar tu máscara para el día de la fiesta.

—¿Es una fiesta de disfraces? -pregunte inocentemente.

Una carcajada de risa salio de su boca, me tomó por la cintura y alcanzo a decir: —No es una fiesta de disfraces nena, luego te explicaré porque llevaremos mascaras.

—Vale, pero tiene que ser rápido, tengo que ir a trabajar. —mofe.

Como todo un caballero, me abrió la puerta del coche, subí e inmediatamente subió el, sentí su perfume, ¡Dios que aroma! Pero aun seguía con la curiosidad de porque llevaríamos mascaras, seguía sin entender.

—¿Ahora si me vas a decir por que llevaremos máscaras? —pregunte confusa.

—Nena, quiero dejarlo como sorpresa, tranquila no comas ansias. —alcanzo a responderme.

—Vale Sebastian no es justo. —Reproche.

—Nena, tranquila. —dijo con serenidad.

No se dijo mas durante el camino, llegamos a un centro comercial, nos bajamos del auto y con actitud posesiva me tomo de la mano, esa actitud me gustaba, me gustaba sentirme segura, aunque era algo extraño, apenas conocía a este hombre.

Caminamos por el centro comercial y nos encontramos con una tienda y para mi sorpresa era de disfraces, entramos y me encontré con una vitrina llena de mascaras, antifaces, entre otros, todos muy elegantes y distinguidos.

Detrás del mostrador se encontraba una chica alta, blanca y cabello rubio. Muy bella sin duda alguna, Sebastian sin soltarme la saludo y esta le devolvió el gesto mientras se acercaba a nosotros.

—Que gusto verte Sebastian, ¿en que te puedo ayudar? —pregunto cordialmente la rubia.

—Katleen ella es Andreina, por favor, ayudala a conseguir una mascara acorde para una fiesta de noche.

La rubia asintió y me mostró muchas máscaras, no me terminaba de convencer ninguna hasta que ví una color negro con detalles plateados que me llamo mucho la atención, me la puse y mi rostro reflejaba misterio ¡Soy una diosa hasta con mascara! —pensé. ¡jodeeer! Mi ego era una cosa de otro nivel.

Me decidí por esa, Sebastian la cogió y la pago, la envolvieron en una caja muy linda y nos la dieron.

Salimos de la tienda y Sebastian me volvió a coger de la mano, con aquella actitud posesiva que me encantaba, mientras íbamos en busca del coche permanecimos callados, llegamos al coche me abrió la puerta y entre.

—Nena ¿te gustaría pasar la tarde conmigo? —pregunto con aquella voz sexy que me mataba.

No tenia un espejo en frente, pero sentía el calor en mis mejillas, sabia que ya me había ruborizado, no entendía como podía pasar, osea soy morena joder, su propuesta era una tentación en la que no podía caer, tenia que trabajar, si no me iban a botar.

—Me encantaría pero tengo que trabajar. —alcance a decir con un hilo de voz.

—Bueno, ni modo, igual quiero verte en la noche, te pasare buscando a las ocho.

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