Martes.
Los martes no le gustaban mucho a Harry.
Solía pasársele tan lento el día que muchas veces considero saltarse sus clases y solo descansar.
A pesar de eso hoy era diferente, pues sabía que luego de sus clases un atractivo alfa castaño pasaría por él y lo llevaría a la casa del mismo.
Se encontraba pensando en ello cuando sus amigos llamaron su atención.
—¿Por qué tanta sonrisita, eh? Déjame adivinar. Estás pensando en Louis— Niall lo miraba con burla.
El rizado no pudo hacer más que sonrojarse al notar una sonrisa que formó de manera inconsciente al pensar en el ojiazul e inmediatamente trató de reprimirla.
—Lo siento, no puedo evitarlo.
Harry les había dicho a sus amigos el día anterior que se estaba quedando en casa del mayor por petición de este debido a lo que sucedió el jueves pasado. Sus amigos al saber todo lo ocurrido lo abrazaron con todas sus fuerzas y le recordaron que contaba con ellos para lo que sea. Incluso el par de rubios le propusieron esperarlo hasta el final de las clases y acompañarlo al estacionamiento. El menor lo agradeció pero les explico que no era necesario pues el alfa pasaría por el hasta su salón.
—Yo tampoco podría honestamente. O sea, el hombre sale de su trabajo solo para recogerte y luego pasearte por ahí. Incluso te está llevando a terapia, te mima todos los días antes de ir a dormir y seguro también por la mañana— Taylor habló mientras tomaba una uva y le hacía formas con sus largas uñas.
—¿De casualidad tú alfa está disponible?
Harry sabía que él beta solo estaba bromeando pero algo raro se removió en su pecho al oír que se refería al mayor como "su alfa".
¿Harry consideraba a Louis su alfa? Si, pero no estaba seguro de si este lo consideraba su omega. Aún no sabía si el castaño lo correspondía y aunque en ocasiones lo dudaba las acciones del ojiazul le demostraban lo contrario.
—No es mi alfa, Ni— El menor respondió con pesar.
—Aún— El rubio replicó con una sonrisa —De todas formas, ¿qué hora es?
El menor sacó su celular, cortesía del alfa castaño, y revisó la hora. Una en punto, su descanso terminaba en quince minutos y las clases en una hora.
Estaba a punto de responderle a su amigo cuando dos gritos ahogados lo frenaron.
—¿¡De dónde lo sacaste!?— La alfa le arrebató el teléfono de las manos.
—¡No puedo creerlo! Es el último modelo y ni siquiera sale a venta para todo el público. Están al doble de lo que estuvo el del año pasado ¿Cómo es que lo tienes?
—El que tenías aún servia bien y tus padres te dijeron que no te comprarían otro hasta que se te rompiera o dejara de funcionar.
Ambos rubios lo miraban atentamente y Harry solo pudo desviar la mirada.
—Bueno- es que, ya saben. Mi teléfono se rompió cuando Preston me acorraló en los baños— El rizado respiro profundamente
—Oh.
El tema aún era algo delicado y sus amigos no sabían muy bien cómo reaccionar a la mención de este.
—Louis, el me lo regaló. Me regaló mucha cosas de hecho. Ayer cuando vino me dió todo lo que compró para mi.
Los rostros de los ojiazules rápidamente se iluminaron de nuevo y el ambiente se aligeró.
—Entonces, tu no alfa te compro ese celular que cuesta lo mismo que mi casa y no solo eso, sino que te regaló otras cosas— La rubia lo miraba con una sonrisa.
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Paradise
RomanceDesde la primera vez que Louis vio a ese omega supo que era suyo, que era su omega. Desde la primera vez que Harry vio a ese alfa supo que quería que fuera el padre de sus cachorros, sabía que era su alfa. O Donde el hijo del nuevo socio de Louis e...
