"a tus órdenes"
Este capítulo contiene contenido explicito y escenas de sadomasoquismo, si eres una persona sensible por favor no lo leas.
—okey... ya entendí. Estoy a sus órdenes. — cerré un momento mis ojos imaginando donde demonios podía estar Meliodas observando y a punto de matar a Mael.
En la otra línea se escuchó un pitido, supe que Meliodas no seguiría hablando y que debía actuar. Quede como idiota mirando a un punto fijo mientras digería todo lo sucedido, tiempo que no desaprovecho Mael y se lanzó de nuevo a besarme, todo paso en micro segundo; lo juro. Una bala impacto contra el vidrio blindado de Mael.
— Quítate te va a matar... Meliodas no juega.— desesperada me levante y abrí la puerta del auto para salir, no sin antes advertir a Mael:— Ni se te ocurra seguirme... estoy en mi misión y debo complacer al demonio.
baje del auto sin una pisca de nerviosismo, debía seguir las ordenes de Meliodas para tener contento a la bestia, ya que quise jugar con fuego y resulte quemada «Dios... porque me meto en estas cosas, hoy me van a dar duro» aunque no estaría mal una noche de lujuria, ya me hace falta liberarme del estrés.
A unos ocho metros del carro de Mael, mi sexy demonio se encontraba con su espalda pegada a un mercedes «al parecer no es de gustos simples» su mirada se dirigió a mí y la ira parecía brotar por sus ojos. «Señor ayúdame»
— Entra — ordeno con arrogancia. Su voz daba miedo pero era algo excitante imaginar hablando así mientras me coje.
Di un brinco al escuchar un gran trueno, sin duda se avecinaba una gran tormenta, el cielo tomo las actitudes de Meliodas quien entro al mercedes y cobro la rabia con la puerta, ya que brinque de nuevo al sentir el estruendo que ocasiono al cerrar. Como pequeña niña regañada, di la vuelta al carro, para sentar en la parte trasera, no quería morir tan rápido.
— ¿Meliodas... ? — me atreví a hablar si recibir respuesta alguna.
Me quede en silencio mientras Meliodas se dispuso a conducir, a penas salimos del estacionamiento la fuerte lluvia choco con el parabrisas del auto, el agua que caía del cielo parecía no acabar y era tan fuerte que poco se veía el camino. Meliodas se mantenía con el ceño fruncido y las venas en sus brazos parecía ser cada vez más notorias, todo en él se veía tan sexy.
Me estaba preocupando, los árboles a los lados del camino casi querían ser arrancados por la fuerte brisa de la tempestad, los rayos iluminaban tenebrosamente todo el cielo impactando en zonas no muy lejas a nosotros. — Meliodas... creo que deberíamos buscar refugio. — temí que no me escuchara, pero al parecer él estaba pensando lo mismo. Salió del sendero y a pocos metros detrás de algunos árboles se veía una pequeña luz.
— la tormenta no pasara pronto... salgamos de aquí, puede resultar peligroso. — «me hablo» claro que no dejaba de lado sus actitudes frías. Salió del carro y más atrás salí yo.
Toda la piel se me erizo al contacto con la lluvia, parecía que caía piedras de lo fuerte que golpeaban las gotas sobre mi cuerpo, en segundos quede empapada y destilaba agua por todos lados. No veía casi nada además que el agua estaba hasta en mis pestaña, y la neblina inundaba todo el lugar, trate de seguir a Meliodas pero el lodo y las ramas que yacían en el suelo me impedían moverme con facilidad, en cambio Meliodas daba enormes sacadas que lo hacían alejarse más.
— date prisa, nos puede matar un rayo — que realista. Me asuste más y corrí para alcanzarlo, mala decisión caí de cara contra el suelo.
— ¡MELIODAS... ME CAI! — grite como loca mientras trataba de quitar las hojas y el lodo que tenía en la cara. Meliodas me levanto por un brazo y me monto a su espalada, yo me enganche como mono y aferre mis brazos y piernas a él. — Meliodas ahhh... llévame rápido. — lloraba como niña mientras lo abrazaba y esperaba llegar a nuestro destino.
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LA STRIPPER || Melizabeth
FanfictionResulte de stripper en un bar. Mi misión es atrapar al dragón de la ira, pero durante el tiempo que estuve en sus garras fue suficiente para cambiar mi vida. Es un hombre hostil, al que no se le lleva la contraria, orgulloso y capaz de castigar a la...