13. (+18)

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Adeline Targaryen

La cacería se había cancelado por el estado de salud del rey. La reina estaba desesperada y había cancelado todo. Rhaenyra también estaba insoportable y yo me la pasaba metida en el campo de entrenamientos. Me quedé unos segundos observando a Daeron que tenía aproximadamente mi edad y la de Jacearys.

Joder, la reina hacia bellezas.

—Uno, dos tres —susurro Aegon en mi oído—¿  Quieres al tercero? Pensé que dijiste que no podías con él.

—Solo estoy observando —me gire y contuve mis ganas de besarlo.

—Habrá una cena esta noche, Jacearys volverá a Rocadragon.

—¿ Otra vez?

—Cassandra Baratheon volverá a Bastión de tormentas.

Sonreí ampliamente y miré a Aemond que estaba con Daeron.

—Que bonita es la vida, ¿ No?

—Celebra, ese tuerto debe estar saboreando la victoria.

—No, no estaré con el si tu no estas. Los quiero a los dos.

Me puse un vestido negro y me fui al salón

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Me puse un vestido negro y me fui al salón. Me sente junto a Baela que al parecer no le importo que yo estuviera ahí.

—Eres muy bonita —sonrío y frunci el ceño —Perdón esto de la empatía no es lo mío y quisiera conocerte, eres mi hermana.

—Yo también, Baela.

Estuvimos conversando y todos nos levantamos cuando el rey entró. Rhaenyra era incapaz de mirarme y yo de alguna forma quería llamar su atención, quería que ellos me quisieran como si fuera parte de su familia porque aunque me pareciera a ellos físicamente yo no era más que la intrusa aparecida que compartía la misma sangre.

Era la bastarda de Daemon y nada más importante que eso. Ni siquiera podía tener un dragón y aquel huevo que me habían regalado los peliblancos no había eclosionado.

La cena estaba siendo tediosa para todos. Aemond y Jacearys se habían peleado y por lo que supe casi nos íbamos a Rocadragon.

Lo que me faltaba era la presencia de Cregan y la de si hermana. Lyanna era una chica muy agradable y su hermano también, pero yo no quería verlos ahí. No quería recordar que sería una moneda de cambio para el rey.

—Se ve hermosa esta noche princesa —susurro el pelinegro y sonreí.

—Muchas gracias Lord Cregan.

LA GUERRA DE DOS REINAS. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora