VII

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—¡Soobin! —gruñó Jin con las manos en su cadera mirando a su hijo—. Deja de arrancarle los pétalos a las rosas de tu abuela. Ven a sentarte, ya está el desayuno.

El cachorro corrió a la mesa del jardín, dónde todos estaban reunidos ese domingo, Yoongi sonrió, cada quince días su familia se reunía para tener un desayuno juntos, le agradaba pasar tiempo con ellos, aunque ese día el ambiente se sentía algo incómodo, JungKook ni siquiera lo miraba, estaba sentado mirando su teléfono, su madre tampoco había dicho algo acerca de lo sucedido entre ellos, sin embargo, podía notar lo preocupada que estaba. Irene salió con una jarra de agua fresca.

—Deja a mi adorable sobrino, no lo regañes.

—Si no lo hago, en dos horas mamá se quedará sin flores.

ChaeRin, su madre, salió con lo que faltaba para el desayuno, ella le sonrió y le sirvió, Yoongi no protestó, por alguna razón, trataba de mantener feliz a su madre y está estaba más segura cuidando de él, había sido un terrible drama cuando se independizó, y más, cuando después del accidente dijo que quería volver a vivir solo.  Ese día no dió su brazo a torcer, estar cerca de su familia estaba bien si era por un rato, pero después de un tiempo se tornaba asfixiante, no podía dejar de ver en sus ojos la lastima y el dolor, y aunque sintiera una gran autocompasión, dejar de ser visto como una persona, era más de lo que podía soportar.

Eran nulas las veces que decía en voz alta lo que sentía, llorar frente a su familia o quejarse, se estaba haciendo el fuerte, cuando lo que pasó, le arrebato todo, su vida no era la misma, sus sueños y metas se habían esfumado en el viento de la noche a la mañana, ya no quedaba nada más para él, vivía porque tenía que hacerlo, no porque deseaba, muchas veces, mientras se postraba en su cama en medio de la noche, sin poder dormir, lloraba en silencio, pidiendo al universo, o a cualquier fuerza allá afuera, que le salvará, que le dejara en paz, que acabará con su dolor, los primeros meses posteriores al accidente fueron un infierno, los pensamientos negativos y las ganas de desaparecer eran más grandes que nada, sin embargo, aún estaba ahí ¿Por qué? Ni él mismo lo sabía.

—¿Quieres más jugo cariño? —preguntó su madre con una sonrisa.

—Por favor.

Ella le sirvió, la mirada que le dio JungKook, destrozada y arrepentida, hizo que Yoongi desviará la mirada, no quería ver en los ojos de su hermano la decepción, una por la que él mismo había pasado cuando le dijeron que no había nada qué hacer. No sabía hasta que punto la culpa lo estaba consumiendo, siempre le dijo, desde el inicio, que nada de lo que pasó tuvo que ver con él, sin embargo, JungKook no creía lo mismo y se había ahogado en el autodesprecio, ya no salía tanto como antes, había vuelto a estudiar de forma diligente, porque quería ser médico, se alejó de sus malas amistades, quedándose sólo con su amigo de la infancia, cuando veía a Taehyung, podía apreciar lo mucho que este estaba enamorado de su hermano, pero, JungKook parecía poner una barrera, no era la forma en la que quería que su hermanito viviera, a pesar de ello, Yoongi se quedaba en silencio, ¿Cómo podría alentarlo cuando su hermano lo veía como un pobre hombre? Todo el respeto, que alguna vez pudieron tener sobre él, se redujo a lastima.

—Jin me habló de tu nuevo trabajador.

—Claro que lo hizo—bufó.

—Oye, siempre fuiste el más confiando de nosotros, cualquiera se aprovechaba de tu amabilidad.

—Lo que dice Jin es verdad—asintió Irene—. Lo contrataste sin siquiera saber lo básico.

—Ya sé lo básico—chasqueo la lengua—. Es una buena persona, muy dulce y amable, te caería bien—dijo mirando a su madre.

My Loved SunFlower *Yoonmin*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora