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Yoongi siempre se describió a sí mismo como una persona tranquila, no le gustaban los conflictos, no era explosivo, podía dialogar sin problema alguno incluso cuando estaba molesto, sin embargo, había situación dónde la racionalidad y la tranquilidad se iban por la borda, como ese momento. No había podido dormir bien, pensaba en muchas cosas, sobre todo, en su conversación con Jimin, poco a poco se estaban volviendo buenos amigos, y, aunque estaba mal, Yoongi empezó a sentir ese primer sentimiento que ocurre cuando alguien comienza a gustarle, anhelo, se dió cuenta de que ya anhelaba estar cerca de Jimin, que disfrutaba de sus conversaciones y compañía. Intentaba pararlo, porque no era correcto, pero era imposible.

Jimin tenía una luz especial, una que irradiaba dulzura, como su aroma, Yoongi no podía dejar de pensar en él, había desarrollado un deseo de protegerlo y verlo feliz. Lo quería, cualquiera que lo conociera podía llegar a quererlo sin problema alguno.

Jimin se había recostado en su cama después de que llamó a su hermano Jin, estaba a una distancia considerable, observandolo, sus ojos estaban cerrados, apretó la mandíbula con odio, su labio inferior estaba hinchado, tenía un moretón en el pómulo derecho, ese mismo ojo también estaba rojo, al parecer no había más golpes, pero era suficiente para que Yoongi sintiera su sangre hervir. ¿Quien podría ser capaz de lastimar a una persona de esa forma? Más sabiendo que estaba esperando un bebé, el alfa de Jimin era un imbécil.

Cerró los ojos unos momentos antes de que la baja voz le hiciera que levantará la cabeza.

—Yoongi...

Se acercó, moviendo de forma ágil la silla, estuvo a su lado en la cama y le miró con preocupación.

—¿Necesitas algo?

Jimin sólo alargó la mano, Yoongi la tomó entre las suyas sin perder tiempo, se miraron, de forma intensa, los ojos cristalinos de Jimin debido a las lágrimas llenaron de tristeza los de Yoongi, este elevó una mano para acariciar con mucho cuidado su cabello.

—¿Te duele? Jin no tarda, él me dirá qué puedes tomar para el dolor.

No dijo nada, sólo lo miró, pedía algo, pero, por el momento Yoongi no podía identificarlo, o tal vez, lo sabía, pero no quería hacerlo, no en esos momentos, donde estaba seguro que era la vulnerabilidad de omega lo que se mostraba. No se iba a aprovechar de eso.

Escuchó la puerta abrirse, Yoongi se separó de Jimin quien sollozo bajito.

—Ya vuelvo, ¿Está bien? Será rápido—Jimin negó derramando las primeras lágrimas—. Okey, me quedaré aquí contigo.

No pasó mucho para que Jin entrara a la habitación seguido de Namjoon, Yoongi elevó una ceja al ver a su doctor y amigo ahí, los miró perplejos, entonces una idea llegó a su mente rápidamente.

—¿Namjoon? ¿Qué están haciendo ustedes dos juntos?

—Trabajamos en el mismo lugar—dijo SeokJin encogiéndose de hombros.

Jimin al sentir el aroma de Namjoon se encogió y sollozo, todos le miraron con pena.

—Es mejor que espere afuera—soltó Namjoon antes de salir.

Jin se acercó a Jimin, hizo una mueca cuando miró su rostro golpeado. —¿Quien le hizo esto?

—Su pareja.

—Dios, esto es...¿Jimin, puedes hablar conmigo?

Pero, Jimin ni siquiera miró a Jin, estaba pendiente en el rostro de Yoongi y en sus manos enlazadas, la cual apretaba con fuerza.

—Dijo muy poco cuando llegó y de repente se puso así ¿Está muy mal?

—Verás, los omegas tienden a ser muy sensibles con cualquier cosa que les ocurre, sobre todo cuando están en cinta, Jimin está en un estado instintivo, es por protección, podría decirse que es su omega quien está aquí. Necesita apoyo, no creo que me deje acercarme.

My Loved SunFlower *Yoonmin*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora