XXVIX

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Estaba nervioso, sin saberlo, Jimin había puesto un poco de presión sobre sus hombros, porque ahora que sabía que su omega tenía años sin celebrar su cumpleaños, quería hacer de ese día algo muy especial. Tenía un plan que había analizado con cuidado junto a su hermana y a Hoseok, ellos le dijeron que no debía preocuparse de nada, pero, era imposible no hacerlo. Jimin merecía celebrar de forma especial. La noche anterior, después de llegar del paseo durmieron profundamente, los movimientos del bebé fueron una enorme sorpresa para ambos, que los llenó de emoción y anhelo, Yoongi no podía creer que en unos meses sería padre, no lo planeó de esa forma para él era impensable hace algunos meses, pero, era algo que quería hacer. Quería cumplir con las expectativas de Jimin y cubrir sus necesidades, aunque algunas de ellas aún le producían angustia, pensar en el futuro era aterrador, así que por esos días intentó bloquear cada una de sus preocupaciones y simplemente vivir el momento.

Tomó la bandeja con el desayuno con mucho cuidado de no derramar nada, la puso en sus piernas y se dirigió de forma lenta pero segura hacia la habitación, Jimin seguía durmiendo, no quería despertarlo, pero tenía que hacerlo, les esperaba un día largo por delante.

-Buenos días amor-dijo acomodando uno de sus cabellos rebeldes detrás de su oreja, donde acarició-. Despierta dormilón.

Siguió acariciando, sin despegar la mirada de su rostro, Jimin era hermoso, tenía un rostro perfecto y tierno, era dulce verlo dormir, Yoongi deseaba que permaneciera de esa forma, tranquilo y sin preocupación alguna. Dentro de él había despertado ese instinto de protección que creyó extinto, no mentía cuando decía que de alguna manera lo sentía como suyo, una parte de él, podría sonar ilógico, pero, era la manera justa de describirlo. Había una idea rondando por su mente, que parecía hilarante e irreal, sin embargo, algo muy dentro en su interior deseaba que fuera posible, ese pensamiento se fortalecía dándole esperanzas que podrían caerse en pedazos, se preguntaba ¿Jimin podría ser su destinado? En esos tiempos era casi imposible encontrar una pareja destinada, era tan raro que las personas creían que eso ya no existía, él mismo había pensado de esa manera durante años, pero, al conocer a Jimin y sentir esa gran atracción y cariño desde el principio, lo dejaba en duda. No quería pensar en ello, sería maravilloso para ellos si fuera real, aun así, aunque Jimin no fuera su destinado, lo amaba como tal.

Sus caricias funcionaron poco a poco, Jimin suspiró frunciendo el gesto, una imagen que lo hacía ver como un pequeño gatito tratando de despertar, parpadeó un poco antes de abrir los ojos, al principio lo miró descolocado, pero, al cabo de unos segundos sonrió adormilado.

-Buenos días-susurró.

-Buenos días cariño y feliz cumpleaños.

Jimin frunció el ceño, un poco confundido, hasta que soltó una ligera risita.

-Es verdad, es mi cumpleaños-se sentó en la cama y le observó-. ¿Desayuno a la cama? -preguntó con ojos brillantes.

-Sí, hoy me toca consentirte-tomó la bandeja y la dejó con cuidado en su regazo, Jimin miró el desayuno con hambre-. Y veo que llegue justo a tiempo.

-A este paso terminaré rodando-hizo un puchero.

-Tú sólo disfruta el día de hoy-le sonrió.

-¿No vas a desayunar conmigo? -preguntó con una ceja alzada.

-Desperté sin mucha hambre, tomé un poco de café. Creo que ayer fue demasiado.

No quería decirle que no comía nada porque estaba tan nervioso que no creía poder mantener nada en su estómago. Jimin picó con el tenedor una pieza de fresa y alargó la mano hacía él, lo miró de una forma dulce y expectante. Yoongi abrió la boca y terminó comiendo.

My Loved SunFlower *Yoonmin*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora