XXVIII

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Despertó tarde, había dormido realmente bien a pesar de estar en un lugar desconocido, la cama era cómoda y más aún cuando estaba siendo arrullado por el aroma de Yoonig, sonrió abriendo los ojos, afuera, podía ver la luz del día, bostezó y se estiró, gimiendo por lo bien que se sentían sus musculos tras una buena noche de descanso, llevó la manos a su vientre, su bebé estaba creciendo, ya no era una pequeña protuberancia, estaba ganando más volumen, algo normal, ya que estaba entrando a los cinco meses, aun no podía sentir los movimientos del bebé, Jin le había explicado que su bebé se movía, pero que aún no lo sentía porque no eran movimientos muy grandes, su bebé era pequeño aun estando en el rango normativo, Jimin esperaba con ansias ese momento. Se sentó en la cama, sin sorprenderse de encontrarse solo, Yoongi era muy cuidadoso de no hacer ruido para no despertarlo, aunque, no es como si fuera posible que despertara antes de las doce, últimamente dormía mucho y lo hacía de forma profunda. Tenía hambre, así que se levantó, fue al baño y se cambió de ropa, hacía un poco de frío, por lo que optó por un conjunto que lo mantuviera caliente, salió de la habitación.

Algo olía excelente, su estómago rugió de forma demandante, otra de las cosas que habían cambiado es que su apetito se hizo más grande, no estaba acostumbrado a comer mucho, pero ahora lo hacía por dos, afortunadamente para él las náuseas habían cesado y ahora podía disfrutar de cualquier alimento, evitando aun la comida muy condimentada y los mariscos. Sonrió al ver a Yoongi en la mesa de la cocina bebiendo una taza de café.

Se quedó observándolo por unos momentos, lucia en calma, con el rostro relajado, su cabello azabache ligeramente largo cayendo por su frente de forma suave, sus ojos atentos a algo que leía en su teléfono y sus labios ligeramente abiertos. Jimin aseguraba que era el hombre más apuesto que alguna vez hubiera visto, su corazón palpitaba cada que lo miraba y era imposible no sentirse nervioso si lo tenía cerca, era su adoración. Su omega y él, se sentían a salvo y feliz a su lado, nunca antes había sentido tanto por una persona, ni siquiera por su ex esposo. ¿Por qué se había enamorado de esa manera? Para cualquiera era ilógico tomando en cuenta el tiempo que llevaban de conocerse, pero para él, no debía haber una explicación más profunda, simplemente había sucedido así.

—Buenos días—dijo caminando hacía él, Yoongi levantó la mirada y le sonrió de una forma hermosa—. ¿O son tardes?

—Falta poco para medio día, así que aún son buenos días—alargó la mano para que se acercara, Jimin la tomó recibiendo un beso en sus dedos—. Buenos días, ¿Dormiste bien?

—Sí, dormí excelente.

—El desayuno está hecho, pero, creo que esta frío.

—Lo calentaré—asintió dirigiéndose a la cocina, sobre la barra había un plato de panqueques que lucían realmente bien—. ¿Los hiciste tú? Debiste despertarme para ayudarte.

—No te preocupes, no los hice yo, Hoseok se encargó de hacer nuestra estadía lo más cómoda posible, alguien viene a cocinarnos y se va, son quienes cuidan de la casa, viven cerca, le dije que no debía molestarse, pero respondió que es un regalo—se encogió de hombros.

—Oh—sonrió esperando a que el microondas terminara de calentar el desayuno—. ¿Cuándo es su cumpleaños? Deberíamos darle un lindo regalo.

—Es hasta febrero, podemos pensar en algo bueno—bebió un poco de café.

Era hogareño, la interacción entre ellos siempre fue de esa forma, tan cómoda y especial, como si llevaran años haciéndolo. Jimin llevó su plato y un vaso de jugo de naranja a la mesa, se sentó al lado de Yoongi y comenzó a comer, realmente estaba rico, así que no dudo en devorarlo, se volvió hacía Yoongi quien le observaba con una sonrisa grande, alargó la mano para pinchar con su dedo su mejilla llena.

My Loved SunFlower *Yoonmin*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora