XXII

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Despertó con una mueca, sentía frío, talló sus ojos y bostezo, estaba entrando en consciencia cuando miró el espacio vacío a su lado, Jimin no estaba ahí, bostezo y estiró los brazos para descansar sus músculos, había dormido bien, olvidó lo cómodo que era estar en casa de su madre. Fijo la vista unos momentos en el techo, recordó cuando él y su padre pintaron las paredes, era un niño, no hacia gran cosa, sin embargo, su padre fue muy paciente, jamás lo vio molesto, cuando se enojaba normalmente se mantenía serio, pero nunca les gritó, jamás los ofendió o los hizo sentir mal, al contrario, hablaba con ellos cuando hacian algo mal, siempre estuvo al tanto de su cuidado aún a pesar del divorcio. Sus padres se querian y eran amables el uno con el otro, no dejaron que el divorcio afectará a sus hijos.

Ahora que había iniciado una relación formal con Jimin, se preguntaba qué clase de padre sería para el cachorro que estaban esperando, le daba miedo, estaba realmente asustado por no hacerlo bien, pero, la idea de un bebé parecido a Jimin de alguna forma le alegraba el corazón. Si meses atrás alguien le hubiese dicho el rumbo que tomaría su vida, posiblemente se habría molestado y se reiría en sus caras, no creyó que tendría otra posibilidad de amar, que alguien se interesaría en él, aún tenía miedo de que Jimin reconsiderara su situación y se alejara, no lo culparía, aunque dolería. No pensó que no sólo tendría una pareja, sino también un bebé, porque aunque ese cachorro no llevará su sangre, lo quería por el simple hecho de ser parte de Jimin, antes, cuando todo era diferente, creía que se casaría y tendría un hijo a su debido tiempo, después del accidente lo vio imposible, la vida lo estaba llevando por un camino muy diferente al que planeo después de verse en esa silla de ruedas, y aunque tuviera miedo, también sentía esperanza. Jimin cambió su vida.

Tomó el triángulo que había cerca de su cama y se apalancó para poder sentarse, la silla estaba a su lado, tomó impulso y se acomodo en ella, su rutina mañanera era complicada, pero hizo todo lo que estuvo en sus manos, quería ser lo más autosuficiente que sus posibilidades le dieran, pedir ayuda le resultaba humillante.













Jimin se había levantado temprano, las nauseas no le dejaban dormir mucho tiempo, pensó en tomar un poco de agua y controlarlo, pero al llegar a la cocina se dio cuenta de que la señora Min estaba despierta, preparando todo para el desayuno, aún se sentía nervioso de estar a su lado después de lo sucedido, no la culpaba, si bien, se había sentido un poco intimidado, entendía su preocupación, estaba aliviado de saber que Yoongi tenía personas a su alrededor que lo amaban.

-Buenos días-dijo tímidamente.

-Buenos días Jimin, pensé que dormirían más.

-Oh, no puedo dormir hasta tarde, al menos no últimamente.

-¿Te sientes mal?

-Tengo un poco de náuseas.

-Oh, dejame hacerte un poco de té de jengibre, a mí me ayudaba mucho cuando estaba embarazada.

-No quiero molestar.

-No es ninguna molestia-le sonrió amable-. Dime ¿Cuánto tienes?

-Creo que casi cuatro meses, aún no se nota bien.

-Es pequeño aún. ¿Yoongi sigue durmiendo?

-Sí, hoy descanso bien, normalmente se mueve mucho.

-Siempre ha sido un desastre para dormir-rio por lo bajo.

-Yo...estaba pensando en algo, quería hablar con ustedes de Yoongi.

-Claro, ¿Sobre qué quieres hablar?

Jimin estaba curioso, había muchas dudas en su mente, pero, no tenía la intención de preguntarle a Yoongi, no quería hacerlo sentir incómodo.

-No sé mucho sobre el accidente y lo que tiene Yoongi. No me malinterprete, no quiero ser entrometido, pero, me gustaría saber de qué forma podría yo ayudarlo.

My Loved SunFlower *Yoonmin*Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora