10. Pero no me grites

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Ha pasado una semana desde que hablé con Damon por última vez; el lunes solo entregué el trabajo y la profesora no hizo preguntas, y en serio estoy agradecida, así que cada uno ha estado en lo suyo... él quizás sí, yo no del todo. Admito que tenía cierta esperanza de volver a hablar con Damon y no, tampoco es que haya visto la oportunidad de preguntarle cualquier cosa para sacarle tema de conversación.

Pero si me desconcierta un poco el hecho de que pudimos actuar como si nada y seguir hablando, no obstante, él se picó y ahora... nada. No es para tanto digo yo... ¿O sí?, Creo que si se tomó muy en serio lo de dejar todo como estaba sin enredos. Él solo quería eso entonces... que loco. Pongo una mueca alejando el pensamiento y pincho una papa con el tenedor, llevándola a mi boca con pereza.

—O sea, que... ya no hay chismes ni drama —Delanie pone una mueca y nadie dice nada.

De nuevo, los cuatro estamos en la cafetería como un día cualquiera, antes de entrar a clase.

—Lamentablemente, no —contesta Anthony sorbiendo de su jugo, casi durmiéndose—. Bueno... las de drama siempre son ustedes.

Me señala a mí y mira a Sandra que también tiene cara de sueño.

—Tú eres el tercero, Toñito —aseguro y Anthony me mira mal haciendo que las tres nos riamos y luego soltemos un suspiro casi lastimero, para quedarnos en silencio y bostezar al mismo tiempo los cuatro.

—Nuestra conexión es única —murmura Sandra y asentimos—. ¿En serio no hay tema de conversación? Tú, Delanie, que conoces media universidad ¿No tienes algo nuevo?

—Mamá me tiene vuelta loca ahora. Ni para los chismes he tenido tiempo.

Volvemos a soltar un suspiro con el mismo tono, esta vez sumando a Anthony.

—¿Ya van a tocar el timbre? —pregunta el moreno y niego con la cabeza.

—Faltan como quince minutos —le digo viendo la hora—. Hubiese ido a estudiar a Sender.

—Tendrías novio en este momento —Sandra me mira, apoyando su mejilla en un puño.

—Es cierto —se ríe Delanie sin ánimos—. ¿No volvieron a hablar? —vuelve a bostezar y la imitamos.

—No... a veces responde mis historias o estados y yo las de él, y ya. Como amigos —subo los hombros, indiferente—. ¿Y tú con el idiota no te escribiste más? —le pregunto a la rubia.

—Por un corto tiempo, aunque nos distanciamos, sin embargo... también responde mis fotos.

—Es triste que Jazmín tuviera novio en ese momento —dice mi amigo, nostálgico.

—Es triste que Ed estuviera con ella en ese momento —repone San.

Cuando salimos de la preparatoria, fuimos a México de vacaciones y conocimos un grupo de amigos. La pasamos juntos en todo el mes, y me hice cercana a uno de los chicos, aunque nunca pasó nada y luego cada uno volvió por su lado, pero no perdimos contacto por unos meses. Delanie también estaba tratando con otro, mientras que la parejita del grupo... dejó con ganas a Sandra y Anthony; en ese momento ella no estaba Jeremy.

—¿Y ahora qué? —pregunta Delanie.

—¿Y tú con Damon? ¿En serio ya no hablan? ¿Después de esa interesante semana? —cuestiona la castaña a mi lado.

—Pues sí, cada uno por su lado. Fue como esa lluvia repentina que como llega se va.

—Que poético —murmura Anthony.

—Tatna, por Dios —exclama—. Si yo me tengo que aguantar a Erick, tú tienes que aguantar a su amigo.

—¿Y Erick qué? —indaga el chico.

Marcando los erroresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora