Things get a little out of hand

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Annabeth Chase 

Conclusión: Percy es el mejor.

Después de brincar en la piscina luego de mí, cada momento con él había sido un borrón.

Tuve que reír, sólo me di cuenta mientras me precipitaba hacia Bridgette que mi ira iba a meterme en problemas. Así que me calmé y convertí mi furia a diversión.

Percy me ayudó a salir de la piscina después de salpicar mucha agua por todos lados.

—¡Wow! —rió el, aún siguiendo mojado y goteando —¡Buena fiesta!

Asentí con entusiasmo. Otra cosa buena sobre esta fiesta: Bridgette y sus compañeras se fueron. ¡Yo estaba básicamente libre!

—Perce, volveré en un minuto, Iré al baño.

—Claro, no te tardes, Listilla.

Hice mi camino dentro de la casa, y también muchas miradas por mi ropa mojada. Eventualmente, encontré el baño. Pero justo cuando estaba a punto de entrar me di cuenta de que estaba ocupado. Por el rabillo del ojo vi a Leo a unos pocos metros de mi.

Él estaba hablando con una chica, una chica real. Y ella se veía fascinada con lo que Leo estaba diciendo. La chica era un poco más alta que Leo. Tenía un rizado cabello rubio, ligeramente más oscuro que el mío y ojos azules-grises. Su estilo en realidad era muy bonito: grande y ondulado Jumper color rojo oscuro, shorts raídos y leggings en blanco y negro del estilo azteca. Un poco hipster, pero no tan mal.

Yo me encargaría de saber quien era.

—Hey, Leo —pregunté mientras caminaba hacia ellos y me metía en la conversación —¿Quién es ella?

—Ella es Agnes. Agnes, ésta es Annabeth. Agnes va a nuestra escuela —introdució Leo con sus dedos temblando.

—Encantada de conocerte —Agnes sonrió y me extendió su mano. La sacudí cortésmente y le devolví la sonrisa.

Se ve amable, me dije a mi misma. También se veía como si a Leo le gustara. Espero que Agnes sienta lo mismo. Leo siempre había sido rechazado por las chicas que le gustaban.

—Le estaba contando Agnes como de bueno soy con las herramientas —Leo sonrió orgulloso.

—Si, ¿Él es muy carismático, no? Sin mencionar gracioso —Agnes rió.

Leo se sonrojó y se rascó la nuca nerviosamente.

—Okay... Bueno, tengo que dejarlos solos —dije guiñándoles un ojo.


Percy Jackson 

Honestamente, probablemente podría solo secarme completamente de nuevo con mis 'poderes-del-hijo-de-Poseidón' Pero no estaba seguro de si podía hacer lo mismo con Annabeth. Y no la podía dejar a ella fría y tiritando y yo caliente y seco.

—Tu chica es una luchadora, Jackson —dijo Clarisse de pie junto a mi.

—Lo sé.

—No dejes que te distraigas de ella.

—Nunca.

—Ella está luchando más de lo que tu puedes ver —continuó Clarisse.

—Clarisse, la amo. Moriría por ella. ¿Ya has terminado?

Ella se quedó allí mirándome, y juro que pude ver el destello de una sonrisa.

—Si —y luego se había ido.

De repente, Patrick vino corriendo desde la casa.

—¡PAREN! Mi mamá y papá estarán aquí más temprano —chilló.

—¿Qué tan temprano? —gritó alguien.

—Ellos deberían estar aquí en cualquier minuto —gimió Patrick agarrándose la cabeza.

Miré alrededor de todo el desastre que se había formado.

—Tenemos que irnos —murmuré y corrí de vuelta dentro de la casa —¿Annabeth? ¡Annabeth! —grité buscándola.

—¿Percy? —Piper y Jason aparecieron junto a mi.

—Chicos, vayámonos —ambos asintieron, de acuerdo.

—Tú busca a Annabeth, yo buscaré a Leo. Piper, tú busca a Nico y Clarisse. Encontrémonos afuera —ordenó Jason.

Empujé a varias personas mientras llamaba su nombre. Todos estaban en pánico tratando de salir de la casa lo antes posible. La multitud seguía creciendo junto a mi como una ola. Pero yo no podía controlar esta ola.

De repente, miré una familiar gorra de los Yankees. Pero, ¿cómo Annabeth pudo haberla traído? De todos modos me dirigí hacia ella. Justo cuando estaba a punto de alcanzarla, ella desapareció.

—¡Annabeth! —llamé de nuevo. Agarré el aire a mi alrededor desesperadamente, intentando encontrarla.

—Amigo, ¿cuánto tomaste? —alguien a mi lado rió.

—¡Annabeth!

Brinqué cuando alguien tomó mi brazo.

—¡Cállate!

—¿Annabeth?

—Si, Sesos de Alga, ¡Cálmate! —susurró ella, aún invisible.

Quería abrazarla ahora y nunca dejarla ir. Siempre parecíamos estar a punto de perdernos el uno al otro. Y yo siempre parecía decirle que nunca pasaría de nuevo.

—Gracias a los dioses que te encontré —respiré.

—Vamos, tenemos que reunirnos con los demás afuera —murmuró ella.

Después de mucho esfuerzo, estábamos afuera. Tomé agradecido el aire fresco. un buen cambio de una sudorosa fiesta.

De un momento a otro, un carro condució hacia la casa y se estacionó en la calle. Seguido por atrás venía Argus con la furgoneta.

—¿Tú lo llamaste? —preguntó Annabeth.

—Er...¿no? ¡Pero entremos de todos modos!

Corrimos a la furgoneta justo cuando los padres de Patrick salían de carro con horror.

El resto de nuestro grupo de semidioses llegaron en el momento indicado y brincaron a la furgoneta.

—Esa estuvo cerca —jadeó Leo.

—¡Rápido, Argus, conduce! —dijo Jason.

Percabeth en GoodeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora