Andy
No nos tomó mucho tiempo empacar. Decidimos dejar los cuernos de Minotauro, en nuestra cabaña. Lo que nos dejó solo con unas mudas de ropa, y un par de cepillos de dientes para meter en las mochilas que Grover nos consiguió.
La tienda del campamento nos prestó cien dólares en dinero mortal y veinte dracmas de oro.
Estas monedas eran del tamaño de esas galletas que vendían las chicas exploradoras y tenían imágenes de diversos dioses por un lado y por el otro la imagen del Empire State. Quirón nos dijo que los antiguos dracmas eran de plata, pero que los Olímpicos no se dignarían a usar nada inferior al oro puro. También dijo que las monedas podrían servir para transacciones no mortales, sea lo que sea eso. Nos dio a Annabeth, Perce y a mí una cantimplora con néctar y una bolsa de plástico con cierre hermético llena de ambrosía para ser utilizados solo en caso de emergencia, solo si resultábamos gravemente heridos. Estos eran comida y bebida de los dioses, nos recordó Quirón. Nos curaría casi cualquier herida, pero también demasiado nos quemaría, literalmente.
Annabeth traía su gorra de los Yankees, nos dijo que fue un regalo de su madre para su décimo segundo cumpleaños. También metió un libro de arquitectura clásica famosa, escrito en griego antiguo, para leer cuando se aburriera, pero me encargué de hacerlo desaparecer, cuando Percy la distrajo preguntándole sobre la arquitectura. Nosotros nos encargaríamos de mantenerla ocupada, je, je, je. Y un largo cuchillo de bronce escondido en la manga de su camisa. Percy y yo estábamos seguros de que eso nos jodería en cuanto pasáramos por un detector de mentales.
Grover llevaba sus pies postizos y sus pantalones para pasar por un humano. Llevaba una gorra de rastras verde, porque cuando llovía su cabello rizado se aplastaba y uno podía ver las puntas de sus cuernos. Su mochila color naranja brillante, estaba llena de latas y de manzanas para merendar. En su bolsillo había un conjunto de flautas de caña que su padre había tallado para él, aun así, solo se sabía dos canciones: Concierto de piano de Mozart n 12 y "So Yesterday" de Hilary Duff, ambas sonaban terrible en una flauta de caña.
Nos despedimos de los demás campistas, dimos un último vistazo al campo de fresas, la playa y la Casa Grande. Luego subimos la Colina Mestiza hasta el alto pino que solía ser Thalía, hija de Zeus.
Quirón nos estaba esperando en su silla de ruedas, junto al tipo surfista que Percy me dijo que había visto mientras nos recuperábamos. Según Grover el hombre era el jefe de seguridad del campamento.
Nos dijo que tenía ojos en todo el cuerpo, por lo que era imposible sorprenderlo. Aunque Perce y yo tendremos que poner eso a prueba luego. Sin embargo, hoy, vestía un uniforme de chofer por lo que solo pude ver un par de ojos extra en sus manos, cara y cuello.
-Este es Argos-nos dijo Quirón-Él los llevara a la ciudad y.... bueno... les echara un ojo.
Oí unos pasos detrás de nosotros.
Luke subía corriendo a la colina, con un par zapatos de baloncesto.
- ¡Ey! -jadeo-Que bueno que los alcancé.
Annabeth se ruborizo como siempre lo hacía cuando Luke estaba con ella.
-Solo quería desearles buena suerte-dijo Luke-Y, pensé... que tal vez esto les serviría.
Le dio los zapatos a Percy, parecía bastante normales, incluso olían a normales, en cierto modo.
- ¡Maia! -dijo Luke.
Un par de alas brotaron de los lados. Nos sorprendieron mucho, y Percy dejo caer los zapatos. Estos se agitaron en el suelo hasta que las alas se plegaron y desaparecieron.
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Los Gemelos Jackson y el ladrón del rayo
FanfictionSolo otro fanfic donde Percy Jackson tiene una hermana gemela, pero les advierto, que no sera como las demás. Actualizaciones los viernes, o en dos semanas si hay complicaciones. Todos los derechos para Rick Riordan.