VEINTISIETE

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Me despierto abruptamente ante el movimiento y el dolor de una patada, chibi siempre tan agresivo, aunque no es eso, una vez mas espabilado percibo sus quejidos, son bajos, es una pesadilla, aunque usualmente Chuuya no tiene sueños.

-Chuuya despierta – lo remuevo con suavidad – chuu... chibi – mi voz es suave.

-No – gimotea – Arahabaki... no – sus palabras son confusas, cargadas de dolor y miedo.

Se remueve, no me escucha, es como si estuviese en un trance, no es la primera vez que ocurre, Arahabaki disfruta de hacerlo sufrir, mi tacto siempre ha servido para acallarlo; ahora no. ¿Qué es diferente? ¿Por qué no funciona? Muchas preguntas se agolpan, no le veo sentido, mi habilidad no tiene excepciones... a menos que sea Arahabaki él que este interfiriendo.

Observo a Chuuya, tratando de calmarlo, su habilidad no sé activa ya que no hay ese halo rojo propio de la misma.

-Chibi, despierta, vamos cariño tú puedes – susurro, suave.

Se remueve en la cama, aprieta las sabanas con fuerza, hasta que abre los ojos de forma abrupta, sentándose, agitado y sudoroso.

-Shhh... calma, ya paso – le acaricio la espalda con suavidad – fue una pesadilla – digo más para mí, que, para él, a lo que niega.

-No, no lo fue – intenta respirar suave para calmarse, me observa – no fue una pesadilla, era demasiado... demasiado vívido.

-¿Quieres explicarlo? – tomo el vaso de agua que siempre coloca en el buró al lado de la cama.

Asiente, bebe un poco de agua, quedándose en silencio un momento, no lo presionó, es mejor así, sé que necesita tiempo.

-Fue Arahabaki – comienza a murmurar – no es un sueño... creo, creo que intenta advertirme algo, era demasiado real.

-Dudo que Arahabaki le tema a algo.

-No lo sé – me entrega el vaso – pero era real, y yo sí tenía miedo, era angustiante.

-De acuerdo, te creo, pero estamos juntos ahora y no hay nada peor para nuestros enemigos que ser nuestros enemigos.

Suelta una risa, un poco cansada, pero se ríe.

-Promételo – nuestras miradas se sostienen – júrame, que no me dejarás atrás, te voy a necesitar, pase lo que pase seguiremos luchando juntos, te confió mi vida.

-Sabes que siempre seremos compañeros – le tomo la mano – está vez no te dejaré.

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Después de esa charla nos acomodamos nuevamente para retomar el descanso, el agotamiento era demasiado que Chuuya pronto empezó a roncar, como un pequeño gato o mejor dicho perrito.

Analizó lo que me dijo, es extraño que Arahabaki lo esté previniendo, los acontecimientos recientes en Yokohama, él hecho de que Chuuya y Atsushi fuesen convertidos en mujeres, algo dentro de mí me dice que está conectado todo de alguna manera.

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-¿Y bien? – la habitación a oscuras, observa a su compañera trabajar.

-Todo marcha según el plan – se sienta sobre la cama y observa a su líder – pronto los productos estarán en producción.

-Perfecto – sonríe – ninguno se lo imagina, ni siquiera el tan temido demonio prodigio.

-No te confíes, unir al Doble Negro puede ser muy contraproducente – se levanta, camina hasta quedar frente a ella – él peor error de sus enemigos es precisamente ser sus enemigos... - coloca su pálida mano sobre su mejilla derecha acariciándole suavemente – no quiero perderte...

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⏰ Última actualización: Aug 05, 2025 ⏰

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