La maldad recorre las calles en forma de susurros venenosos, tejiendo una red de intrigas y sembrando la semilla del descontento en el corazón de aquellos que creen en un amor puro y sincero. En las sombras de la noche, los corazones se vuelven oscuros y las mentes se corrompen, alimentadas por la envidia y la codicia que acechan en cada esquina.
Los lazos de confianza se desgarran y las sonrisas se convierten en máscaras de falsedad, mientras se construyen castillos de engaños sobre cimientos de traición. Y en las almas inocentes sembrando la semilla de la desconfianza entre los mismos, cada vez más oscuro y retorcido.
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Taehyung preparó rápidamente el desayuno para salir con Jungkook, ese día sería menos ligero que los días anteriores. Un lunes por supuesto.
Sirvió ágilmente el desayuno que consistía en unos sandwiches para tener mayor fuerza en el, notablemente, ajetreado día. Esperó por Jungkook unos minutos hasta escuchar los pasos no tan lejanos ante el tranquilo silencio en la casa.
Su cuerpo reaccionando al tiempo que escuchó pasos firmes sobre el suelo, se gira y observa a su precioso novio de pie en la entrada del comedor; Jungkook tenía un aire sutilmente seductor mientras se adentraba tranquilamente al comedor.
Su camisa negruzca estaba pegada a su imponente torso, resaltando sus músculos esculpidos. Sus pantalones de color oscuro y suaves delineaban sus piernas con gracia, sujetándose suavemente a su impresionante silueta, la cual se remaracaba por el cinturón de cuero negro. Sus zapatos del mismo pulcro color marcando sus pasos, hasta finalmente estar al pie delante de Taehyung para plantar un beso en su frente y sonreírle antes de agradecerle y sentarse a desayunar.
Desayunaron rápidamente mas sin descuido, pasaron apenas cinco minutos para terminar por alistarse y bajar nuevamente hasta el primer piso de la casa, Taehyung totalmente arreglado y siendo observado por el azabache.
El castaño había optado por vestir (rápidamente y sin cuidado) En un elegante y sofisticado atuendo, un suéter de cuello de tortuga en un profundo y enigmático color negro pegado a su torso. Combinando a la perfección con unos impecables pantalones de vestir en el mismo tono oscuro, un collar largo y brillante resalta su cuello esculpido.
Marcando cada curva de su fino cuerpo con elegancia y distinción. Taehyung se acerca a pasos rápidos a dónde su novio le espera, quien después de perderse en el muchacho, en todo él, asiente con la cabeza para finalmente ambos salir de la casa con dirección al trabajo.
Su día con el mismo paso rutinario marcado, Taehyung va a la empresa de su pareja para ambos almorzar juntos tranquilamente. Sin embargo, algo llamó la atención del castaño al entrar a la gran empresa, las miradas puestas sobre él haciéndolo sentirse nervioso. Al llegar a la oficina entra y ve a Jeon recargado sobre la mesa, que al alzar la mirada y encontrarse con la de Taehyung, guarda el celular soltando una última maldición que fué escuchada apenas por Taehyung.
—Saldré con Mimi después del trabajo.
—¿No estás agotado, mi amor? —el menor se escoge en sus hombros, negando con una sonrisa.
—Estaré bien —Calmó al ver a Jeon con intenciones de insistir.
Pues, desde que supo de Park Seojoon, Jungkook aún sin medir sus acciones, mantiene bajo su cuidado al castaño. Teniendo precaución como si se tratase de un peligro arrebatador. Taehyung sonríe al verlo gruñir.
—Amor...
—Está bien. Asegúrate del gas pimienta que te dí. Revisa si está en el bolso y ya... Estarás con Jimin —suspiró ante el apretón en su pecho.
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No me olvides, Hyung...
FanfictionEn su primer día de clases, el pequeño Jeon Jungkook conoció a Kim Taehyung, un niño travieso y risueño que se acercó a él, rompiendo su timidez. A lo largo de ese primer día, se convirtieron en inseparables compañeros de juegos, compartiendo risas...
