⌜Las Converse matan tus encantos, ¿no lo sabías?
Da igual, cuando quedes conmigo no lleves Converse
Es muy difícil hacer que te las quites⌟
⇝ Taehyung top
⇝ Yoongi bottom
En el ambiente se huele el alcohol, la tensión sexual y las feromonas de muchos adolescentes a escasos meses de empezar su vida de futuros adultos que pasan a formar parte de la universidad para más tarde buscar un empleo y tener un porvenir; por ello al presidente no se le tarda en formar una sonrisa picara al entrar a la discoteca al lado de Key y ver que ese es su terreno.
Pero le es inevitable que sus ojos actúen por sí solos, posándose donde lleva haciéndolo tanto tiempo, para apretar los puños de pura rabia.
Las largas, suaves y brillantes piernas del capitán del equipo le golpean de forma directa cuando consigue dar con él, siéndole imposible no relamerse ante esa faldita corta, burdeos y a juego con el jersey de las animadoras del equipo, para rematarle esas converse blancas que le hacen soltar una pequeña risa.
— Joder, tenemos el mejor capitán del mundo — dice Key, haciendo que Taehyung le mire con expresión neutra — lo mejor de todo es que manda a paseo a todos los imbéciles que le toman de menos por su anatomía.
— Estoy de acuerdo, podrá ser muy imbécil, pero nadie debería insultarle por lo que tenga entre las piernas — corrobora simplemente, sin querer indagar mucho más.
Entonces los felinos ojos, decorados con una capa de máscara de pestañas se enfocan en su dirección, obligándole a reaccionar cómo siempre que esa mirada se cruza con la suya, y consigue nuevamente ignorar el latido peligroso de su corazón cuando le ve acercarse hacia él, haciendo que de forma instintiva su primera reacción sea dar un paso hacia el pelinegro.
Sintiéndose completamente imbécil cuando la figura de Yoongi se le pasa de largo y ni siquiera le mira o presta ni un poco de atención, girando su cabeza conforme pasa por su lado y viendo cómo le agarra el rostro a su mejor amiga y la da un pequeño besito de recibimiento.
— Vamos a pedir una botella de soju que sé lo bien que te acaba de sentar que Yoongi te vacile de esa manera — se ríe este, tirando del brazo de Taehyung que sigue mirándolos abrazarse mientras él es ignorado — algún día lo superarás.
— Ya lo hice — bufa, dejándose arrastrar por su amigo — Yoongi me perdió el día que me puso los cuernos con el hijo de puta ese, aunque no dudé en darle la paliza que se merecía — recuerda, sonriendo un poco — lo mío no lo tiene que tocar nadie, es más, aún me acuerdo y me enfurezco.
— Cálmate tigre que no te viene bien estar enfadado, sabes cómo te pones cuando se te cruza la neurona de los celos — el castaño mira a su amigo apoyándose en la barra sin entender exactamente a que se refiere, cuando este se ríe después de pedir la botella en cuestión — te pones celoso cuando el capitán no te da bola, porque le odiarás todo lo que quieras, pero no soportas que no te haga caso.
— Obvio — acepta, con la obviedad en el mundo — Min Yoongi o me hace caso a mí o a nadie más mientras yo esté delante.
— Buenas noches, Key — saludan por detrás de ellos, obligando al pelinegro a no reírse cuando la vena en la frente de Taehyung está a punto de explotar por la frustración de que Yoongi haya saludado solo a su colega y se haya marchado con las mismas, ignorándole de forma completamente consciente.
— En mi opinión — dice Key, con dificultad por estar riéndose a carcajadas — hacéis demasiada buena pareja, pero no estás listo para esa conversación — el castaño rueda los ojos, para aceptar el chupito de soju que le ha ofrecido el contrario y tragarlo sin ninguna pena, queriendo que el alcohol le haga efecto con rapidez.
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Lleva desde que Yoongi le vaciló hace un par de horas intentando no mirarle las piernas, pero sospecha, debido a lo bien que le conoce, que se lo está haciendo pasar mal con el único propósito de que pierda los papeles.
Porque la imagen de Taehyung es Yoongi a unos metros de él, cruzado de piernas mientras habla con Siyeon y esa falda estupendamente corta dejando ver el blanquecino muslo y el principio del cachete derecho, obligándole a imaginar de mil maneras diferentes cómo colarse debajo de ese trozo de tela.
Cuando de nuevo, la mirada felina del pelinegro le capta, sintiendo un escalofrío por toda su espalda al entenderle perfectamente qué quiere en ese momento, por eso deja a Key, que está hablando por otro lado y se levanta al ver que hace lo mismo.
No duda en recolocarse la entrepierna debido a su erección notoria aprovechando el nivel de alcohol de los demás, en especial al ver cómo el trasero de Yoongi rebota poco a poco, su faldita moviéndose casi con una danza propia y las piernas rozándose entre ellas, pidiendo a gritos ser mordidas y besuqueadas sin descanso alguno.
Por otro lado, piensa que es verdaderamente imbécil, ese chico no le ha dirigido la palabra en ningún momento y encima, ahí está, yéndose detrás de su culo sin pensarlo ni un segundo, pero es que desea comprobar por sí mismo lo que es meter la mano ahí debajo.
Su nuez se desliza lentamente cuando abre la puerta del cuarto donde ha entrado Yoongi y se lo encuentra cruzado de brazos en la pared, mirándole con toda la intensidad del mundo, obligándole a cerrar detrás de él y andar con prisa, cuando este levanta la pierna, deteniéndole por el camino y dándole la espectacular imagen que tanto deseaba ver esa noche.
Es negro, de hilillo y no tapa absolutamente nada de lo que tiene que tapar.
— Buenas noches, imbécil — ronronea el pelinegro, bajando la pierna al ya obtener la reacción que quería de Taehyung — ¿Cómo lo estás pasando?