Capítulo 6

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Conductas extrañas

Como lo ordenó Monokuma, todos los estudiantes empezaron la investigación para encontrar al asesino a suelto y hacerlo pagar por haber matado a Maizono, o bueno, la mayoría de los chicos porque la artista no lo hizo. Y casi fue asesinada pues hizo enojar a los alumnos cuando les avisó.
Varios la tacharon de egoísta, pero logró calmarlos con "hay, al menos, diez estudiantes investigando su muerte. Creo que sería más de ayuda si continuó buscando alguna salida". Lo pensaron y se dieron cuenta de que podría tener razón, por lo que terminaron aceptando, pero en consecuencia la colocaron como una de las principales sospechosas, por la falta de interés.

Era eso lo que quería tener, falta de interés, porque aún temía lastimar a alguien si veía una vez más el cuerpo sin vida de Maizono.
Trato de distraer su mente y que mejor que con eso.
Aprovechó las herramientas que les había dado el oso bicolor y, ya que les dijo que lo ocuparan, se las llevó a uno de los pasillos que daban a los salones.
___ se encontraba sola en el lugar desde hacía ya diez minutos, pensando alguna manera de dar con el paradero de la persona que maneja a Monokuma.
Su mirada recorría las paredes en busca de alguna pista, mientras que sus manos jugaban con el kit de herramientas, ansiosas por ser ocupadas.
Su atención se desvió cuando escucho las pisadas de alguien al acercarse, haciendo eco en los muros. Alertada se giró pues con el asesinato de la mañana podía darse el lujo de desconfiar de sus demás compañeros, aunque le doliera un poco.
Se encontró con el adolescente de cabello puntiagudo y rojo, llevaba sus manos adentro de sus bolsillos delanteros, intentando tranquilizarse y verse natural antes que la bailarina lo notara extraño. Por suerte no lo hizo pero seguía en guardia, solo para prevenir.

- Hola, Kuwata -saludó cortésmente cuando él se acercó y se detuvo frente a ella. Estaba un poco sorprendida porque pensó que tenía otro destino que ella- ¿Qué haces aquí? -sonaba descortés pero la verdad le inquietaba, apenas habían intercambiado un par de palabras desde que habían sido encerrados- Pensé que estarías investigando sobre la muerte de Maizono -ladeó levemente la cabeza.

- Oh, sí... -respondió con rapidez. Había un pequeño toque de vacilación en su voz- Lo estaba, solo que quería venir a hablar contigo -comenzó a rascarse la nuca para no verse tan nervioso- ¿Podría hacerte un par de preguntas, ___?.

- Depende, -relajo un poco su semblante al ver que el beisbolista no era una amenaza- si son sobre física cuántica, no... -dejó salir una pequeña risa inocente por su propio chiste, era malo, pero logró que al pelirrojo le diera gracia- Dime ¿Qué deseas preguntar? -aún se escuchaba divertida.

- Bueno... -había pensado ya con anterioridad cuál sería su cuestionario pero era muy diferente pensarlo a decirlo, sobre todo porque no quería levantar sospechas de ningún tipo. Ya estaba en graves problemas y era mejor no tener más- Desde que estamos aquí... ¿No has tenido recuerdos borrosos? -a la bailarina se le helo la sangre al recordar las dos muertes de las mujeres.

- ¿A-A que te refieres exactamente? -se maldijo internamente por haber tartamudeado- ¿"Recuerdos"? ¿De qué tipo?.

- De... La escuela. -comentó dudoso- Como si esta no fuera la primera semana que pasamos en la Academia... ¿No tienes algún presentimiento sobre que ya has estado aquí? ¿Qué ya conoces de antes a los chicos?.

Ella se quedó unos segundos callada, meditando las palabras de Kuwata. Era verdad, lo había sentido, pero solo con Amami y no con el resto. Y claro que había tenido recuerdos, pero no de la escuela sino de otro lugar. Pero no le iba a decir eso último.
Suspiró tratando de acomodar sus ideas y responder acertadamente, lo malo es que no se le ocurrió nada.

- Algo así... Pero lo considero como un impulso -se encogió de hombros restándole importancia a lo que dijo- ¿Y tú? ¿Has tenido recuerdos? ¿Crees conocernos de antes?.

Esperanza y fe (Rantaro Amami y tú) DANGANRONPADonde viven las historias. Descúbrelo ahora