Segundo juicio.
El cubo del elevador tenía un silencio sepulcral, todos tenían casi los mismos ánimos que la primera noche después del primer juicio. Cada uno teniendo una distancia prudente del resto y la artista no era la excepción.
Ella estaba en una de las esquinas contrarias a la puerta. Su espalda estaba recargada sobre el frío metal de la pared, su mirada concentrada en el suelo y tenía una de sus manos en la boca mordiéndose, levemente, las uñas, mientras que la otra sostenía con fuerza su estómago.
Estaba muy nerviosa y su mente no ayudaba a tranquilizarla reproduciendo una y otra vez esa escena dentro de su cabeza.>>De no ser porque iba tomada de la mano de Rantaro, lo más seguro es que se hubiera ido corriendo del lugar.
>>Gracias a la actualización de su dispositivo sabía que el cadáver se encontraba en el gimnasio de las chicas. Se la pasó en todo momento rezando por saber quien era la víctima, por más que lo detestaba sabía que existía un muerto por lo que jamás pidió por la seguridad de alguna de las alumnas en específico. Pero decir que se sorprendió al ver al difunto es poco.
>> Cuando entró a la habitación se topó de lleno con Fujisaki. Estaba elevada, con los brazos extendidos a los costados para que sus muñecas fueran amarradas a los tubos de las pesas con una cuerda de brincar, y como si no fuera suficiente, está también rodeaba el cuello. El piso estaba manchado por las gotas de sangre que se habían escurrido de las piernas, pues la hemorragia de la cabeza la había absorbido la falda que llevaba.>> El pánico llegó al pecho de la pintora cuando la imagen se distorsionó en su mente, tal como había sucedido con Maizono.
>> Frente a ella ya no estaba Chihiro o el gimnasio, sino un patio. La luz del sol era tan intensa como una mañana, solo que ya era más azulado el cielo que rosa; en el fondo habían tres edificios blancos de cinco pisos, acomodados para formar dos esquinas, las ventanas parecían normales salvo por las que estaban en un edificio pues tenían enrejado; las jardineras estaban a los costados de las entradas, con flores rojas de todos tipo; y al centro del patio un monumento, era una plataforma de cemento de al menos treinta centímetros, y enterrada sobre ella está la base de una enorme cruz de madera.
>> Lo tétrico estaba en esto, pues había un hombre crucificado allí. Era ya un adulto de al menos cuarenta años, vestido con unos pantalones negros, un suéter azul y una bata que era blanca. Tenía las muñecas atadas a los extremos horizontales del signo, para no caerse, y para que las palmas fueran visibles, las habían sostenido con bisturíes que atravesaban la carne para enterrarse en la madera; los pies estaban también sujetos por agujetas, reunidos en el centro de los talones por un enorme clavo; y la cabeza, colgaba ante la falta de algo que la sostuviera, pero recibió la misma atención que el resto de las extremidades, tenía un corte que rodeaba toda la circunferencia por encima de las cejas, haciendo una ilusión de una corona de sangre.>> Apartó la mirada, regresando de golpe a su realidad. Se había mareado ante escenas tan grotescas, así que se apartó. Se colocó en una de las esquinas, con la espalda encorvada para sostenerse de sus piernas, cerrando los ojos para mantener el estómago en su lugar.
>> Para esa altura había agradecido que no se activara su lado "psicópata", aunque le dejara unas enormes ganas de vomitar. Pero había hecho una decisión, iba a colaborar con la investigación, y unas nauseas no la iban a detener esta vez.Ahora estaban al fin en esa horrible habitación, con el juez a la cabeza, sentado en el trono del rincón. Cada uno se posicionó en silencio en uno de los tribunales, notándose enormemente la inquietud de aquellos que habían terminado al lado de las fotos tachadas de los difuntos. Kuwata y Fujisaki se integraron al grupo de Maizono y Junko.
Todos permanecieron callados, incómodos por iniciar los términos de la sentencia de alguien, por lo que Monokuma decidió empezar, completamente interesado por la discusión e inquieto por poder aplicar su castigo lo más pronto posible.
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Esperanza y fe (Rantaro Amami y tú) DANGANRONPA
FanfictionHISTORIA EN PROCESO DE CORRECCIÓN Un hogar, una familia... un par de amigos... una identidad... una vida... libertad... Todo eso parecía apenas un sueño, algo que se imaginaba imposible, que no cabía dentro de una realidad, que en algún momento se t...