Harry esperaba pacientemente a que acabase de recoger la cocina; sentado en el porche, bebiendo té helado en la mesa, cargando cuidadosamente con los refinados platos de porcelana desde el comedor hasta la cocina y fregando el suelo tras él a pesar de sus protestas.
Pero su estrategia funcionaba. Subían juntos las escaleras, con el peso del cansancio demorando sus pasos, y Louis nunca parecía poder llegar a la buhardilla. La mano de Harry envolvía la suya al llegar a la puerta, sin una palabra, y era fácil dejarse arrastrar con suavidad hasta su habitación.
Harry ponía música en el gramófono, bajito para que no llegase a los apartamentos de sus hermanos, y se acomodaba en lo que ya era su lado de la cama mientras esperaba a que se duchase. Sonreía al verlo salir del baño, con una camiseta descolorida y un pantalón de pijama gastado que le habría dado vergüenza enseñar a nadie más, pero no a Harry, que llevaba una camiseta agujereada en un costado y que soltaba un suspiro suave más halagador que cualquier piropo que le hubieran dicho en su vida.
Esa noche estaba leyendo papeles de una carpeta cuando salió del baño. Se quedó quieto al verlo, y dejó caer los papeles a un lado. Louis pasó el peso de una pierna a otra y lo observó con una sonrisa irónica.
—¿Qué pasa? —retó, fingiendo confusión—. ¿No quieres besarme?
Unos cuantos papeles volaron hasta el suelo cuando él se levantó con brusquedad, y tenía su torso apretado contra el suyo al segundo siguiente.
Harry dejó besos sin prisa en sus labios, haciéndolo estremecer. Tardó en oír su voz ronca.
—Siempre quiero besarte —murmuró.
Levantó una mano para pasar los dedos por su pelo. No hizo ningún amago de detenerlo; la piel le hormigueaba agradablemente bajo su tacto, y se sentía hervir contra el peso de su pecho apretándolo contra la pared.
Dijo lo único que quería decir. Las palabras que se le enredaban en la lengua. La frase que luchaba por salir.
—Estoy enamorado de ti —murmuró, sin fuerza.
Harry exhaló. Sus ojos verdes se quedaron fijos en los suyos.
—Louis —balbuceó al final—. Lou-
Pasó una mano por sus brazos rígidos; aún no le había visto respirar. Su expresión anonadada lo hizo reír.
—Es cierto —dijo en voz baja—. Tendría- No quería decírtelo demasiado...
—Louis. —Harry parecía haber olvidado el resto de palabras. Se aferró a él, y sus brazos casi lo levantaron del suelo.
Ya sabía qué hacer con él en esa posición. Dejó un beso en su sien, el único rincón de su rostro que podía alcanzar, antes de hundir la nariz en sus rizos morenos.
—No te vayas —le oyó farfullar contra su hombro—. No te vayas nunca.
—No me iré.
—Cuando estás aquí las cosas tienen sentido. —Su voz bajó una octava, y Louis corría el serio peligro de derretirse entre sus brazos si seguía hablándole.
—Harry —susurró; tenía un nudo en la garganta.
Harry se separó de él para delinear sus labios con un pulgar demasiado grande. Suspiró sin hacer ruido; no quería moverse nunca. No podía arriesgarse a que lo soltase.
—No me gusta hablar con nadie más —insistió él—. No me gusta mirar a nadie más. ¿Eso es estar enamorado?
Louis sonrió. Se agarró a su muñeca para sostener su mano contra la mejilla.
ESTÁS LEYENDO
Country roads
FanfictionLouis está listo para dejarlo todo atrás. Su trabajo, su casa, la vida que conoce y las luces de Nueva York desaparecen lentamente en el horizonte. Al otro lado de la carretera lo espera Texas, con un cielo infinito, un rancho lleno de hermanos Sty...
