VEINTITRÉS

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Los aparatos que controlan a Aida vuelven a pitar, esto es una tortura,  otra recaída, lo peor que estas recaídas son más bien mentales está teniendo pesadillas. Una vez que se estabiliza me dejan volver a entrar a junto ella, ya le dejaron de inducir el coma pero ella sigue durmiendo, quiero creer que pronto despertará.
Pasaron dos días de esto y sigue durmiendo, llegan mis padres con mi hermana al preguntarme que como sigue todo les digo que igual, que no avanza.
Vamos a comer ya que estos días no salgo del hospital, mi hermana me dice que es la primera que me nota tan preocupada con una de las chicas con las que estoy y le digo que Aida es diferente. Gabi me dice que abra el corazón y por una vez piense con él,  no con la cabeza.
Después de despedirme de mis padres y mi hermana, me vuelvo a la habitación pensando en lo que me dijo Gabi, al llegar veo como Aida sigue durmiendo, no puedo evitar agarrarle la mano y la verdad cae sobre mi sin darme cuenta. Me fui enamorando de ella sin darme cuenta, no quería hacerlo pero es verdad lo que dicen, cuando el amor toca a tu puerta no puedes evitarlo.
En ese momento recordé todo lo que me dijeran Jesús, Carla, Gabi y todo me tiene sentido. Desde un principio nunca traté a Aida como a otra sumisa, siempre fue especial quiero decir, con ella nunca hice los rituales que hice con otras sumisas, desde un primer momento intenté hacer sentir especial a Aida. El momento cita semanal ya no era siempre lo viernes como estaba estipulado, el momento bañera, querer dormir con ella. Me fui enamorando sin darme cuenta a pesar de todos mis fantasmas ella consiguió un hueco. En ese momento me di cuenta que cuando estaba con ella durmiendo nunca tenía, lo bueno de haber descubierto esto es que también me di cuenta que mi corazón no estaba enfermo si no que latía por Aida.
Después de esto me quedo dormida y me acuerdo de todo lo que me pasó cuando era niña. Que necesidad había de que me torturaran de esa manera,  de lo que más me acuerdo es de un día que estaba yo en el cuarto que teníamos como casa y la pareja de la que era mi madre me pone en el pecho pitillo encendidos y el fuego de los mecheros. Mis gritos debieron de alertar a la gente que a los minutos entraron miembros de la policía y me llevaron a un hospital infantil donde Carmela, mi madre, hacía eventos cuidando a niños y  niñas, al verme tan pálida, delgada e indefensa decidieron adoptarme, ciudarme y protegerme, pero el recuerdo de esa infancia sigue en mi piel. Estoy  otra vez con esa pesadilla pero noto que una voz súper débil me llama...

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Holaaa, nuevo capítulo!! Lu parece que abre los ojos por fin y nos desvela un poco su infancia.
Decidme que os parece que os leoooo
Nos vemos🖤

¿Oscuridad y amor?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora