Sicilia
No era un día atípico, sino que la bendición llegaba a la familia Cattorini. Una boda.
Sí, ya llegó el día más esperado por el padre y cabeza de la familia.
En la ciudad Corleone, Sicilia. En una de sus iglesias católicas, los invitados iban llegando y entenado a tomar sus puestos.
La seguridad igual que ese viaje que hicieron; estricta y exigente a cargo de esta estaba el asesor de la familia; Tomasso, quien luce de un traje gris y camisa mangas largas en color blanco, más sus zapatos finos de tacón y punta pina en negro, y su reloj de pulsera dorada y manilla oscura.
Por otro lado estaba la familia y otros familiares del extranjero. Como era el hermano del cabecilla de este tronco: don Mateo, su hermano estaba presente: Adriano. Para falta de una familia completa faltaban los principales, su padre. Respetado señor de los antiguos tiempos de la mafia o capos sicilianos —estaba retirado pero aún su mente le permitía algún que otro negocio por realizar o deudor por saldar (pero prefirió quedarse en su mansión a cuidar de sus rosas y de un placentero disfrute de libros y aplicar consejos de la vida "más que sigue con las novedades de última hora. Sí, la boda, incluso Dhiovana la misma que se casa, personalmente le invito, pero como anciano duro de matar y cascarrabias a morir, no se negó, sólo que se lo pensó más de una vez. Pero por desgracia salir de su guarida, no era elección". —.
Todos y cada uno de los presentes estaban ya en sus respectivos asientos con sus familias (damas de compañía "mujerzuelas" o asesor o mano derecha".
Eran capos de la mafia. Siciliana y la mafia Romana. Sin contar a par de amistades con de Nueva York y Turquía; con las cuales, mismos, mantienen lazos con dicha familia siciliana. "Eso que para los ojos del padre católico eran empresarios, pero tanta seguridad y con esa fachada y vestimenta, podía olerse y tener presente la posibilidad de que fueran mafiosos italianos".
Varios pasos da y queda su silueta mostrando en la mismísima puerta de la iglesia.
Dhiovanna mira al puesto libre junto al de su padre, el de su hermano: D'Chenniel. Y con el rabo del ojo miró a Giuseppe, este, que solo levanta un poco sus hombros en señal de no saber qué hacer. Gira a otro lado, a la dama que estaba a su lado, igual, luciendo un traje blanco, elegante y fino, bien confeccionado por una reconocida diseñadora de moda en Londres.
Tan solo miró a la puerta y vio ese traje negro, sus ojos brillaron, quería llorar pero no de angustia o tristeza sino de alegría al verlo dentro de ese esmoquín. Se sonroja y sus manos con esos guantes blancos, de tela fina los lleva a su rostro, todo para tapar su sonrisa.
—¡El vendrá! —opinó Fabiana que susurra al oído de Dhiovanna.
Esta mueve su cabeza en forma de asentar que si, pero en realidad ni sabía...
******
Recuesta su espalda a la pared y su cuerpo lentamente dejaba caer, todo, hasta llegar al suelo.
Tenía una mala facha, eso, en su rostro. Porque de vestimenta era la más indicada y correcta, planchada y estirada. Sin alguna arruga.
Algunas botellas de whisky, algunas con solo el fondo de la botella otras con vacías por completo. Y algunas en pie y otras caídas o, caídas y echo añicos.
D'Chenniel se encontraba consumiéndose a sí mismo.
Ni en pie se podría mantener tras haberse bebido tantas botellas de whisky añejados, más que sus mano estrujaba un papel dentro de un gran sobre negro: era de aspecto familiar al de una carta. Lo era. Solo que no se atrevía a plantarse frente a Fabiana en ese estado... solo que no encontraba la valentía para darle dicha carta. Dicho falta de valentía y hacer le frente a la verdad y momento, momento que era la boda de su querida hermana...
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Blanco Y Negro
Ficțiune adolescenți[secretos, romances (+18), pasiones] el capo de la mafia vivirá su amor y se apoyará en su otra. Una sé convertirá en su esposa... y la otra su "puñal en la espalda". D'Chenniel Cattorini. De piel mestiza clara, como un color matanza, ojos pardos...
