capítulo 20

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–Me casé –me encuentro sentada frente a la tumba de Alexa Aunque ella y yo no queríamos hacerlo. De hecho, se fue de casa hace un tiempo atrás, yo no estaba presente, pero mhee me contó que hubo un gran espectáculo cuando su padre la llevo de vuelta.

Agradezco no haber estado en casa aquel día, porque no habría sido capaz de hacer nada al respecto y lo único que hubiera logrado sería que Becky me odiara aún más.

–A veces me da pena–suspiro pesadamente–. Yo sé que tú querías que aceptara el compromiso, por eso lo hice, por ti. Pero de igual forma, a veces lo pienso y me siento como la peor persona del mundo por hacerte esto a ti y a ella –dios– ¿Sabes? Ella ni siquiera sabe de qué va el trato que tienen nuestros padres. Se comprometió conmigo –me detengo y hablo otra vez–. No, la obligaron a comprometerse conmigo y ni siquiera le contaron los planes que hay de por medio. El señor Armstrong es un imbécil, mi padre igual, pero no tanto como él y nuestras madre bueno l aseñora amanda no me soporta aunque aveces dice que si peor por el dinero supongo

Observo el ramo de rosas a mi lado y recuerdo quien se las envió.

–Por cierto... –me siento patética hablándole a la nada, Creo que Becky comienza a agradarme. Se siente bien tener a alguien con quien ver películas, o con quien reír de vez en cuando. Ella es muy agradable, pero no se que mas para ambas solo es un contrato

Me quedo ahí sentada, hablando de Becky por bastante tiempo. Por alguna razón, siento que, aunque le hable a la nada, sé que Alexa está escuchando desde alguna parte.

–Bueno –me levanto del suelo, acomodando mi ropa–, debo volver a casa –me llevo la mano a la boca depositando un beso en la palma, para luego ponerla sobre la lápida–. Nos vemos en unos meses. Te amo, alexa

La tristeza aún está presente, pero mi pecho se siente un poco más ligero, como si el hablar con ella, a pesar de ser la única que habla, me hubiera quitado un peso de encima.

REBECCA

Entre dormida noto como el lado vacío de mi cama se aplasta. Estoy a punto de darme la vuelta, pero unos brazos con los que últimamente estoy familiarizada me atrapan. Trato de moverme o soltarme, pero no lo logro.

–Por favor, Rebecca –la voz de Freen choca con mi oído–. Solo sigue durmiendo.

–¿Dónde estabas? –pregunto un poco molesta.

–Fui a visitar a alguien.

–¿A tu ex? –carajo, se suponía que era a una amiga.

–Si –... entonces mis sospechas eran ciertas.

–Entiendo...

–Hey –Freen me da la vuelta. Pone su brazo bajo mi cuello y con el otro acerca mi cabeza a su pecho–. Solo hablamos. Bueno, fui yo la que habló.

–Está bien, no te estoy pidiendo explicaciones.

–¿De verdad? –toma mi barbilla, alzándola hasta el punto en que sus labios quedan a centímetros de los míos.

–Si –intento empujarla para que se aparte, pero no me lo permite, y en su lugar solo me aprieta más contra su cuerpo.

–¿Por qué tratas de alejarme?

–Solo quiero dormir, mañana tengo clases y tú tienes trabajo.

–¿Desde cuándo te importa?

–Desde ahora –trato de separarme nuevamente–. Estoy cansada, Freen.

–Becky, ¿qué te sucede? –vuelve a tomar mi rostro.

–No sucede nada.

–Claro que sí, estás más molesta que de costumbre.

Solo es un contratoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora