capitulo 3

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REBECCA

tengo 24 años soy hija de los Armstrong ahora me están obligando a casarme con una chica no quiero hacerlo a de esar de esa niñas mimadas tengo 18 años a mi madre no le agrada que me case con una mujer ya que no podre tener hijos dice elle ni que yo quisiera niños hoy la conocere y tendre que ser amable yo tenia un novio llamado nop al que tuve que dejar por ordenesde mi padre no me quiero casar pero es por mi futuro nose como aun tienen control de mi si ya soy una abogada en fin esa soy yo ayer conocí a freen es alta se ve bien pero de igual manera ella me puso el anillo todo fue un drama que quedo gavado en la cámara de mi suegra supongo que asi debo llamarla no la señora Isabella chakimha fue muy amable ala contrario de mi madre ella siempre miraba a freen de mala manera hoy empiezo mi nuevo día

Me levanto muy temprano para ir a correr por un rato ya que en los últimos dos días no lo he hecho. Tomo mi celular y veo más de quince mensajes de irin, ruedo los ojos y decido no contestar.

Salgo de mi habitación y bajo las escaleras trotando, camino hacia la cocina y me encuentro con mi madre.

- ¿Vas a desayunar? - pregunta mi madre y yo niego con la cabeza.

- Solo quiero un jugo de naranja mhee. - digo mientras miro a mhee, nuestra cocinera.

- ¿Ya hablaste con freen? ¿Que harán hoy? - cuestiona mi madre mientras revisa su celular.

- Ni si quiera tengo su número de teléfono.

- Ah, no te preocupes, ella tiene el tuyo. - dice mientras sonríe y sale de la cocina.

Ruedo los ojos y mhee me entrega el jugo, me lo tomo muy rápido y salgo de ahí.

Ya estando en la calle comienzo a correr en dirección opuesta al sol mientras Taylor Swift deleita mis oídos.

Corro por una media hora hasta que de repente sale una tipa en una esquina, no alcanzo a frenar y el ni si quiera se percata de mi presencia.

Ambos caemos de espaldas y yo suelto un pequeño grito.

- ¡Idiota! ¿A caso no tienes ojos? – él me mira y comienza a reírse.

- Eres tu la que no tiene ojos, yo venía de espaldas y según lo que yo se, ahí no tenemos ojos. – la miro con enojo y frunciendo el ceño.

- ¿Y qué persona en su sano juicio camina de espaldas? - él se ríe y se levanta.

- ¿Nececitas ayuda? - extiende su mano para ayudarme pero yo no la tomo y me levanto tan rápido como puedo.

- No necesito la ayuda del tipo que me tiró.

- Jaja las niñas ricas siempre son muy especiales ¿No? - dice entre risas y vuelve a extender la mano. - Soy ken y no soy rico como tú pero si educado. - entre cierro los ojos y paso a un lado de él trotando.

- ¡Fue un gusto conocerte, bonita! - grita y yo no puedo evitar reír, tengo que admitir que es un tipo muy guapo.

Una hora después regreso a mi casa y me meto a bañar, bajo a desayunar y el timbre comienza a sonar.

- Señorita Rebecca. - escucho decir a Morgana, la ama de llaves.

- Hola Morgana, ¿Dónde está Rebecca? - cuestiona irin con su voz chillona.

- irin estoy en el desayunador. - digo y enseguida escucho sus pasos apresurados.

- Tienes que contarmelo todo bebé. - tiene una gran sonrisa y los ojos abiertos como platos.

- Sientate bebé. - digo y de inmediato comienzo a contarle.

Después de media hora termino de contarle todo a mi mejor amiga y ella parece estar confundida.

Solo es un contratoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora