Abro la puerta y la veo. Becky. Está en el suelo viendo por la ventana. El ambiente se percibe tan deprimente. Al entrar a su habitación logro notar que sus maletas siguen echas, es como si estuviera lista para volver a marcharse.
–Rebecca –llamo su nombre para que me mire, pero ni siquiera me nota. Como si no estuviera ahí.
Me siento a su lado, observando su perfil. Sus ojos están hinchados y su nariz se ve levemente roja. Se nota que estuvo llorando por mucho tiempo.
–Pídeme el divorcio –su voz me sorprende, al igual que sus palabras y lo que estas significan.
–Oye...
–Pídeme el divorcio –vuelve a decirlo.
–Sabes que no puedo hacer eso.
–Pídeme el divorcio –lo repite una vez más. Es como si alguien la hubiera programado para decir solo aquello.
–Rebecca, no podemos divorciarnos si yo pudiera ya lo hubiera hecho no me gusta esto y a ti tampoco lose –y es cierto, no está en el trato la opción de separarnos.
–Ya no puedo con esto, Freen –su voz suena tan destrozada que me estruja el corazón–. No soy feliz. Dios, ni siquiera recuerdo que se siente ser feliz, pero sé que aquí no lo seré. Así que, por favor, Freen –se voltea para verme y lo que expresan sus ojos me hace sentir de una forma horrible–. Pídeme el divorcio, porque sé que si la que lo hago mis padres no no me lo permitirá en cambio tu eres rica no tienes nada que perder
–... Lo siento, no puedo hacerlo.-se lo prometí
Cierra sus ojos, mientras vuelve a su lugar. Nos quedamos en silencio luego de eso. Planeaba dejarla tranquila, pero creo que debo hablar sobre lo que ocurrió con ella hace un mes.
–No fue tu culpa –digo, refiriéndome a mi reacción luego del beso. Becky no dice nada, por lo que continuo–. Es solo que yo, aún no puedo abrirte mi corazón de esa forma.
–¿No puedes tener sexo conmigo? –siempre es tan directa.
–No, no es eso. Yo no puedo permitir que confundas las cosas, con algo más –enfatizo en esas últimas palabras.
–Que engreída eres.
–¿Qué?
–¿Piensas que porque tenía ganas de follar eso significaría que ibas a gustarme? –suelta una risa sin gracia–. Considero que la única que está confundiendo las cosas eres tú.
–¿No es por eso por lo que las personas tienen sexo? Porque hay sentimientos de por medio.
–Claro que no –me da una mirada incrédula– ¿Jamás has tenido sexo casual?
–Mmm ¿no?
–Pero, has tenido sexo, ¿verdad? –me ve de reojo.
–Obvio que sí, pero fue con las que fueron mis novias además ahay algo que tu no sabes–confieso.
Becky se queda pensativa por unos segundo, pero luego abre los ojos como si hubiera tenido una gran revelación.
Que es lo que no se para no tener sexo contigo
No importa no tendremos sexo mejor olvidalo
–Mierda...
–¿Qué sucede?
–Tu reacción de aquel día, ¿es por tu ex? ¿Es porque aún no le superas?
Si, pero no es así de fácil.
Me quedo en silencio.
–Tranquila, no tienes que responder –suspira, para volver a abrir la boca–. Respecto a lo de tener sexo y demás, puedes quedarte en paz, no tengo sentimientos hacia ti. Además, no suelo combinar sentimientos con algo más cuando es solo sexo casual.
–¿Ya lo has hecho anteriormente?
–¿Sí? No soy una santa, Freen.
–Y... –la observo un poco– ¿con quién fue?
–Con un amigo –sonríe levemente ante eso, como si el recuerdo viniera a su mente–. Teníamos como dieciséis años, éramos demasiado estúpidas en aquel entonces,
Es primera vez que Bec y yo tenemos una charla de más de dos minutos, además de que es una en donde me cuenta algo personal. Vine a su habitación esperando recibir gritos o algo por el estilo. En su lugar, estamos teniendo una conversación muy agradable. Sí, es sobre sexo casual entre amigos, pero algo es algo.
–¿Jamás sentiste nada por tu amigo? –pregunto. No quiero sonar entrometida, pero de igual forma quiero saber qué es lo que ella siente.
–No, y por su parte es lo mismo.
–¿Cómo estás tan segura de eso?
–Porque su corazón ya tiene dueña.
–¿En serio?
–Si, no sé quién es, pero sé que alex la conoció en un campamento. Jamás volvió a verla, pero tampoco se olvidó de ella.
–Que triste –dirijo mi vista a la ventana–. Conocer al amor de tu vida y luego ya no volverla a ver, es algo muy difícil de olvidar o superar.
–¿Eso te pasó a ti? –su voz suena suave.
–Sí.
–Todavía no la olvidas –Becky aprieta levemente mi pierna, dándome eso es un buen amor
–¿Cómo sabes que fue amor?
–Porque de haber sido de otra forma, no estarías al borde de las lágrimas como ahora –me sonríe levemente–. Tuviste la suerte de amar a esa persona. Tienes la suerte de aun amarla a pesar de lo que sea que haya pasado. No todos tenemos esa suerte, porque no todos somos valientes como para amar.
–¿ tu sigues enamorada de el por que no lo buscas
–No –su respuesta percibe un poco apagada–. Dudo mucho que algún día lo haga.
–¿Por qué?
–Porque ya estoy casada, y no me va querer asi
No digo nada, debido a que no sé qué decir - pero mientras esté conmigo eso no será posible.
Lo siento.
–Bueno, basta de charla deprimente, debo ir a ducharme, creo que ya empiezo a apestar –está a punto de pararse, pero la detengo.
–Gracias por esto –me mira confundida–. Gracias por esta pequeña charla.
Solo me sonríe y me asiente con la cabeza, para luego dirigirse al baño. Escucho la puerta cerrarse, me levanto del suelo y me voy a mi habitación.
Rebecca Armstrong puede ser inmadura y rebelde en ocasiones, pero también es una buena persona. Es amable, chistosa y buena oyente. Rebecca, es algo... diferente. Aquello la hace extremadamente única, y lo que es único, en mi experiencia, es... peligroso.
¿Puede que, al final, sea yo quien termine confundiendo las cosas?
Porque si, mi corazón está ocupado, pero ¿y si aún hay espacio para Rebecca ?
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Solo es un contrato
Bilim Kurgufreen obligada a estar con una chica que no ama rebecca una chica de 25 años casada con freen
