Capítulo 6

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De camino al campus, no quiero ir a clases, en serio no quiero ir a clases. Qué sucederá con todo lo que pasó aquella vez. No quiero afrontarlo.

Entro a mi aula común de los martes para la clase de pensamiento estratégico.

El profesor me observa llegar y se dirige hacia mi –– Señorita Ritch, acérquese a mi despacho cuando termine su jornada por favor, esperaré por usted. –– Sin esperar respuesta regresa a su lugar e inicia la sesión. Me pregunto qué es esta vez, una invitación para el señor Ritch o alguna solicitud de donación.

Tomo mi asiento regular, atrás junto a la ventana. La curiosidad me tienta a girar y buscar a mi chico observador, pero realmente tengo mis dudas y aunque huir es la salida del cobarde, justo ahora es lo más sensato de hacer. Ignorar todo, ahora que aún hay tiempo para retroceder.

La clase ha comenzado, pero Miranda no está aquí. Le texteo rápidamente, pero no responde. «La llamaré luego»

Realmente fue divertido pasar tiempo con Miranda, dormimos juntas, cocinamos juntas, nos contamos muchas cosas sobre la otra, salimos a gastar el dinero de nuestros padres entre otras cosas. A veces parecía que tenía una hermana con la cual pasar el rato. Pero el buen tiempo nunca dura lo que debería durar.

El lunes en la tarde, después de que decidimos no asistir a clases, Miranda se excusó y regresó a casa. No paro de pensar en su rostro cuando supo que no teníamos personas permanentes en la casa para los oficios o el alimento, ya que una empresa se encargaba de enviar a alguien para asear cuando se le solicitaba y la comida era preparada por mi madre, ya que le gustaba cocinar para su esposo. Cuando estoy sola simplemente cocino para mí.

Miranda no podía creerlo y descubrió que puedo cocinar. Aunque solo para no morirnos de hambre. Hasta que decidió irse.

–– Debo regresar y solucionarlo con mis padres. Es solo una tonta discusión. –– Decía mientras estábamos tomando el sol.

–– Si lo necesitas siempre puedes volver. O reserva la habitación de aquel hotel y luego me llamas. Tal vez nos emborrachemos. –– Miranda no lograba asimilar mis palabras.

–– No puede ser, ¿tú bebes?

Se me escapó una carcajada. –– Por supuesto, más de lo que crees. –– Realmente lo hacía en ocasiones, lo de beber no emborracharme, la lucidez es una herramienta que no se debe dejar jamás, al menos no en su totalidad.

La salida de las personas me saca de mi ensoñación y decido tomar un pequeño paseo por el campus, esta vez muy lejos de mi lugar favorito. Sería inteligente dejar de moverme por esa zona un rato. Tal vez en lo que dura este periodo. Será triste. Pero decidí ignorar todo y eso vamos a hacer.

Encontrando una banca bajo un árbol en la entrada. Opto por comunicarme con Miranda.

Luego de unos segundos atiende la llamada.

–– Todo salió bien Mo. Pero me prometiste beber conmigo si me sentía así y me siento así Mo.

–– Hola a ti también Miranda. Me alegro de que todo haya salido bien. –– Rio levemente.

–– Te recogeré a las diez Mo, ponte sexy para mí. Te voy a llevar a mi lugar favorito, es muy reservado y privado. Puedes ir como quieras, no hay un código de vestimenta. No te preocupes seremos solo nosotras.

Escucho como se emociona con cada palabra, por lo que comienzo a sonreírle de vuelta, aunque no pudiera verla. Por primera vez en mucho tiempo me sentía bien pasar el rato con alguien más, había olvidado esa sensación. Solo personas que van y vienen, beber y follar con desconocidos cuando madre está viviendo su romance eterno. Nada que durará tanto como para compartir contacto. Hace tanto tiempo que lo dejé de lado, que parece que quisiera cambiar de nuevo, pero no tengo ánimos de arrepentirme una segunda vez.

Mi AcosadorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora