1. Viaje en el tiempo.

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A veces me pregunto si todo pasa por alguna razón

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A veces me pregunto si todo pasa por alguna razón...

—¿Qué pasa? —pregunté con la voz temblando apenas escuché que la llamada venía del hospital.

—Lamentamos informarle que el señor Damián Laine falleció esta noche —dijo la voz al otro lado, sin ninguna emoción, como si no supiera que me acababa de romper el corazón.

Colgué. No dije nada. No pude. Solo quería que fuera mentira. Que fuera una pesadilla. Un error. Pero no lo era.

Mi abuelo, mi persona favorita, el único que siempre estaba cuando todo lo demás fallaba… ya no estaba. Sentí que algo dentro de mí se rompía. Como si el mundo que conocía se desmoronara en silencio.

Y después, el vacío. Nada. Nadie.

¿Por qué la vida es tan injusta?

Ya me había quitado a mi papá cuando tenía trece años. Fue un golpe duro, definitivo, que dejó a mi mamá destrozada... y a mí igual. Con el tiempo, ella se volvió a casar, y después nació mi hermana. Yo pensé que tener una hermanita sería algo bonito. Pero no lo fue. Mi mamá empezó a poner toda su atención en ella, como si yo ya no existiera.

Al principio la culpé a ella. A la bebé. Pero luego entendí que no era culpa suya. Era mi mamá la que me había olvidado. A los diecisiete, entendí que ya no me quería. No como antes. Algunos dirán que exagero, que una madre debe cuidar a su bebé recién nacido. Pero el amor... el amor no se divide, se multiplica. Y a mí me negó ese amor.

“Te odio. Ojalá no hubieras nacido.” Esas palabras aún me duelen.

Aun así… la quise. La quiero. Es mi mamá. Y aunque ya no me ame, siempre tendrá un lugar en mí.

Pero ahora, sin mi abuelo, sin el único que aún veía lo bueno en mí... Todo era peor.

Él era mi luz en medio del caos. Mi refugio. Me escuchaba cuando nadie más lo hacía. Me entendía. Me hacía sentir que valía la pena seguir.

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