6. Sigue el juego.

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Esta chica insiste, con una seguridad que de verdad me desconcierta, en que es Emma Honley

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Esta chica insiste, con una seguridad que de verdad me desconcierta, en que es Emma Honley. La Emma Honley. La misma que todos sabemos que murió. ¿Una broma pesada? Si lo es, ya está yendo demasiado lejos.

Pudo haber fingido ser cualquier otra persona, pero no. Tuvo que decir que es alguien que ya no está viva. Y lo peor es que… se parece un montón. Tiene los mismos ojos verdes, las mismas facciones, hasta ese cabello rubio y todo despeinado como el de las fotos. Pero no, no creo en los viajes en el tiempo. Me gusta la ciencia ficción, claro, pero sé distinguir una historia de la vida real. Y esto es demasiado loco.

Si yo me pareciera a alguien famoso, tal vez sí intentaría sacar ventaja, no te voy a mentir. Pero esto es distinto. Estamos en el mundo real. No hay magia, no hay viajes en el tiempo, ni resurrecciones. Solo quiero ayudarla a encontrar a la familia que dice que busca, los Laine, y que le digan en su cara que su hija ya murió. Con eso, todo esto se va a acabar.

Esa noche, mientras todos dormían, yo no podía ni cerrar los ojos. Me levanté y fui directo al cuarto de Wend. Dormía como si nada. No me importó y la sacudí hasta que medio reaccionó.

—Riley… ¿qué…? —murmuró, sin abrir bien los ojos—. ¿Qué quieres…?

—Necesito tu ayuda, Wendy Lyra. —Le solté su nombre completo a propósito, sabiendo que la iba a molestar.

—Ah… cállate, ¿qué quieres? —resopló, frotándose los ojos.

—No me calles. Recuerda que soy tu hermana mayor.

—Por un año nada más…

—Eso igual cuenta. Despierta, en serio necesito tu consejo.

Prendió la lámpara, ya sentada, con cara de fastidio pero lista para escuchar.

—¿Y ahora qué pasó?

—¿Qué hago con esa chica? No para de decir que es Emma Honley.

Wend frunció el ceño, como si no supiera si valía la pena meterse.

—¿Y cómo sabes que no lo es?

La miré con cara de “¿en serio me estás preguntando eso?”.

—¿Tengo que responder eso?

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