«¿Y si tu destino ya está escrito, pero tienes la oportunidad de reescribirlo a través del amor?»
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Emma Honley ha visto su vida últimamente desmoronarse y todo empeora tras la muerte de su abuelo, la única persona q...
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—Lo estoy, estoy completamente bien. —Las palabras salieron de mi boca, pero sonaban vacías, como si ni yo me las creyera.
Hoy todo se siente distinto. Es como si mi cabeza estuviera llena de ruido, como si no pudiera encontrar una salida. Durante la cena, no fui yo. Algo dentro de mí me empujaba a actuar raro, a decir cosas que no diría. Y aunque intento convencerme de que está todo bien, no tengo idea de qué me pasa.
—¿De verdad eres Riley Gander? —pregunta Hon, con esa mirada suya, tan directa, tan imposible de esquivar—. Me llamaste "Emma".
—Hon...
—Solo quiero preguntarte algo. —Su voz se vuelve seria, como si cada palabra pesara—. ¿Por qué no comiste nada?
Siento un nudo en el estómago. Su pregunta me golpea más de lo que esperaba, y de pronto no sé a dónde mirar.
—Riley... ¿me estás escuchando? —insiste, trayéndome de vuelta—. Hoy estás muy rara...
—Creo que solo estoy cansada, y un poco... bajoneada. Nada grave. —mi voz suena débil, como si no pudiera sostener ni eso—. No dormí bien anoche.
Hon guarda silencio, pero su cara lo dice todo. Sabe que no le estoy contando todo.
—¿Por qué no comiste nada? —repite, y esta vez su tono me incomoda más de lo que quiero admitir.
—No tenía hambre. —respondo, alejándome un poco y tirándome en la cama, buscando algo de refugio.
Ella se sienta a mi lado, y aunque no dice nada, su presencia me calma un poco.
—Sé que no somos las mejores amigas ni nada, pero estoy aquí. Para ti. Igual que tú estás para mí. —su voz es tan sincera que me dan ganas de llorar—. Si hay algo que necesites decir, algo que te esté pesando... puedes hablar conmigo. O con tu familia, si te sientes más cómoda.
—Gracias por preocuparte, Hon. En serio. Solo... hoy no fue mi día. Lo siento.
—Está bien. —me sonríe con dulzura—. Deberíamos dormir. Tal vez nos haga bien. —Se pone de pie y me mira—. Si quieres, duermes en la cama y yo me quedo en la silla.