«¿Y si tu destino ya está escrito, pero tienes la oportunidad de reescribirlo a través del amor?»
⏱️⏱️⏱️
Emma Honley ha visto su vida últimamente desmoronarse y todo empeora tras la muerte de su abuelo, la única persona q...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Dios. Cada día que pasa siento que estoy más atrapada en una tormenta, y no entiendo por qué.
Es como si tuviera una nube gris encima, y aunque intento quitarla, siempre regresa, más pesada. La confusión y la tensión están conmigo todo el tiempo, y cuando trato de entender lo que siento, solo termino más enredada.
He estado actuando distante con todos, y lo hago a propósito. Siento que necesito un respiro, algo que me ayude a aclarar mi mente… pero ese descanso no llega. A veces pienso que tal vez fue un error dejar que Hon entrara en mi vida. La invité porque sentí compasión, porque quise ayudarla. Pero ahora, cargar con esa preocupación constante me está cansando.
Aun así, entre todo este lío, hay momentos en los que me detengo a pensar y me doy cuenta de que, a pesar de todo, me alegra haberla conocido. Hon me ha hecho ver cosas que antes ignoraba, cosas que necesitaba enfrentar. Me ha sacado de mi zona cómoda, me ha obligado a mirar lo que estaba evitando. Pero aunque todo eso ha sido importante… no puedo evitar sentirme confundida.
Cada vez que está cerca, siento muchas emociones al mismo tiempo, y a veces me asustan. Desde la última vez que discutimos, la tensión entre nosotras ha sido muy fuerte. Quiero decirle todo lo que siento, pero cuando intento hablar, las palabras simplemente no salen.
Nuestra discusión fue como un espejo, me mostró lo mal que me comunico. Y ahora la distancia entre nosotras se siente enorme. La vi salir al jardín y quise seguirla, arreglar todo, pero no me moví. Solo la observé desde lejos… hasta que Will fue con ella.
No pude evitar preguntarme de qué hablaban. Qué tanto se estaban acercando. Verlos juntos me dio un vacío en el pecho, algo que no sé cómo explicar.
Suspiré profundo y al darme la vuelta, casi choqué con Wend, que apareció de repente. Me asusté.
—¡Mierda! —dije, dando un paso atrás—. ¡Wend! ¡Me espantaste!
—Lo siento, hermana —respondió riendo un poco mientras miraba al jardín—. Mira, están juntos.
Sentí cómo el estómago se me encogía. Solté un suspiro pesado.