Cuando el afecto por alguien se arraiga a tu corazón, las encrucijadas del destino pierden importancia. Los pensamientos se ven nublados ante la imagen de esa persona y las preocupaciones roban tu descanso nocturno. Es aquí cuando el tiempo se vuelve cómplice en la compañía, pero un peligroso adversario en la lejanía. Aceptar tal complicado e incomprensible sentimiento puede ser tarea ardua. En especial para aquellos cegados por el miedo y por la culpa de sentirse indignos, aquellos que piensan no merecer afecto, aquellos que lo ven como un error.
Su temor a ser lastimados o lastimar es una tortura constante. Pero es solo una excusa, pues la verdadera interrogante es:
¿Serian ellos capaces de acercarse a pesar de todo? ¿Se aventurarían?
El canto mañanero de las aves, de miles de colores, que llenaban el paisaje de gozo. Las libélulas, cuyas delicadas alas filtraban la luz del sol y dibujaban una sombra sobre el lago de aguas cristalinas. Las mismas que revelaban la belleza de los corales en sus profundidades. Igual que un corazón solitario, mostrando por primera vez, un espacio para alguien especial, creando algo hermoso.
Así ocurrió con Ae-Young. Tras años de desapego con el mundo, después de tanto tiempo viendo a las personas pasar a su lado y ni siquiera detenerse a desviar su mirada. Decidió abrirse nuevamente ante una amistad, ser vulnerable antes que perfecta, enfrentar antes que temer. Estaba llena de dudas, pero respondió con firmeza la pregunta que siempre estuvo en su mente.
¿Se aventuraría a acercarse a quien crea un buen compañero? Si, si lo haría.
Este fue el camino que eligió, y no se arrepentiría, estaba segura de eso. Era un futuro incierto, pero esperaría ansiosa por descubrirlo.
La vida de Chin-Hae también sufrió de tener numerosos obstáculos en el camino. Pero un breve lapso de tiempo con Lin Ae-Young lo ayudo a alivianar su carga. Le dio espacio para un suspiro, un segundo para olvidarse de los secretos, las traiciones, las deudas emocionales que cargaba con los que lo rodeaban. Él fue un refugio para ella, y ella se convirtió en su lugar seguro.
Los días pasaron, y junto a la llegada del otoño el palacio se nublaba de tensión. Chin-Hae, más que un guardaespaldas, parecía ser un enemigo invisible dispuesto a apuñalar a su protegido al primer descuido. En dos semanas se tomaría una decisión final con respecto a si el matrimonio se haría o no. Han Suk-Hyun era libre de nervios, y estaba lleno de confianza. Tenía su victoria asegurada. Sin embargo, seguía sintiéndose impotente ante la idea de que el lugar que ansiaba en el corazón de su prometida ya estaba ocupado. Esto lo empujo a una rivalidad con Chin-Hae. Mismo enemigo que, mientras él se atormentaba con la ira acumulada en su cabeza, acompañaba a Lin Ae-Young a su clase diaria.
- ¿Recuerdas cuando nos conocimos?- pregunto Chin-Hae a la heredera, quien luego de escuchar la pregunta carcajeo y lo miro con una sonrisa en sus labios.
- ¿Te refieres al día en el que me diste una lección de liderazgo?- respondió sarcástica sin poder controlar su sonrisa.
- Recuerdo que alguien me ignoraba y trato de herir mis sentimientos. ¿Qué paso con esa princesa heredera?- dijo el, actuando dramáticamente con la mano en su corazón.
Siguieron conversando por un rato hasta que la plática se disipo con una despedida formal al llegar ante el maestro de la heredera. Debían mantener una relación respetuosa ante otras personas, tal cercanía no era bien vista por la mayoría.
La investigación sobre el atacante estaba estancada y la información parecía huir de Chin-Hae, quien entre ser guardaespaldas y amigo de la heredera, se quedaba con poco tiempo de trabajo.
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Amor de Palacio
Historical Fiction✮ Lin Ae-Young, una heredera al trono atada a un pasado sangriento escondido en los muros del palacio. ✮ Nam Chin-Hae, un plebeyo que heredó la traición de su padre y paga con lealtad. ✮ Dos personas, tan diferentes, pero unidos por el mismo miedo...
