E22: Kilometros de distancia. (actualizado)

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¿Qué es la distancia? Podría ser cuando los cuerpos están cerca pero el alma lejos, está en otro universo. No es cuando el amor une sus mentes, pero están tan lejos que es imposible siquiera verse. Es la hermana de la soledad que tanto intentan todos evitar. Es ese suspiro silencioso que dejo estancada en la garganta cada palabra que los oídos no lograron escuchar. Es la mirada perdida que con desesperación busca un escape de la realidad, busca la llave de una puerta. Diferente para todos, mismo objetivo, esa llave, esa persona que te permite escapar de tu vida, de tu realidad. Si la encuentras dejaras de estar solo, no importa lo que suceda después. Si no lo logras, es irrelevante quien este a tu lado, la soledad poco a poco te consumirá, hasta que realmente te alejes de todo aquel que intenta mantenerse cerca.


Eso es la distancia. Es lo que ocurre cuando dos personas que aunque estén una junto a la otra son incapaces de mirarse a los ojos, ellos están lejos, se encuentran a kilómetros de distancia. Por otro lado, aquellos cuyas almas están unidas, se necesitan y apoyan entre sí, aquellos cuya confianza y anhelo los mantiene atados, no importa si hay mares, volcanes, países o planetas entre ellos, ambos están unidos, no hay ni un milímetro de separación. Son uno.


Su mente estaba perdida en los cielos, observando desde las nubes los recuerdos perdidos en el aire. Sus ojos hundidos en la laguna, contemplando el suave movimiento que esta realizaba. Así, como si tratara de devolver algo a la orilla, tal vez memorias plasmadas en el coral, aquel líquido cristalino continuaba yendo y viniendo una y otra vez. En ese ciclo tan tranquilo, una flor se quedo postrada en la arena, una hermosa y delicada flor de cerezo que le permitió a Chin-Hae poder viajar en el tiempo y regresar a aquel segundo cuando expreso sus sentimientos.


Aquella vez que ella, como presa escapando del peligro, trato de escapar del cariño que resguardaba en su corazón. En aquel entonces sintió un enorme miedo al verla marchar, el mismo temor que sentía en ese momento. Le aterraba la idea de no volverla a ver, o que su próximo encuentro fuera tan frio como el glaciar de las montañas del sur, o seco como la arena del desierto de Atacama. Temía que su amada se arrepintiera de abrir su corazón, de salir de su coraza. La idea de que podría actuar como si no lo conociera, o alejarse, o hacer como si simplemente no se recordaran. Sí, confiaba en sus propios sentimientos, también en los de ella, pero no en el archienemigo de la princesa, en el que se encargó de obligarla a construir una muralla. Aquel asesino de sangre fría, esa sombra persistente, a quien todos llaman: Vida.


Ya habían pasado dos semanas desde que Ae-Young se vio obligada a marcharse, ni ella ni Chin-Hae tuvieron muchas sonrisas en su rostro durante ese tiempo, siempre parecían perdidos, sus almas se escapaban de vez en cuando para encontrarse en los recuerdos. Luego de la partida de la heredera Ae-Young, pareciera como si el atacante se hubiera marchado junto con ella. Después de haber estado constantemente activo con sus ataques, de la nada, sus intentos de atacar al pueblo o a la familia real se esfumaron como humo entre las nubes.


Por otro lado, Nam Ji-Min y Kim Ji-Ho eran cada vez mas cercanos. Ji-Min casi no buscaba a Chin-Hae ya que prefería pasar su tiempo en la biblioteca.


Y como era de costumbre, esta vez se dirigía a la casa de su amigo. Estaba emocionada por encontrarse con el, pues no había podido verlo el dia anterior. De camino al lugar se encontró con Chin-Hae, quien nuevamente con la mirada clavada en el suelo, caminaba pacíficamente dividiendo su mente entre suposiciones del enemigo y el amor de su vida. De repente, al alzar su mirada, una idea vino a su cabeza como destello que alumbra el cielo justo antes de una tormenta. Se detuvo en seco, volteo a la derecha y empezó a correr como jamás en su vida. Cada paso más liviano al otro, cada metro con más peso, con más fuerza y determinación.


Nam Ji-Min lo vio extrañada y preguntándose por la razón de su repentina y cuestionable actitud, lo persiguió desde lejos y lo vio llegar a la casa de una chica. Era una muy hermosa, pero desconocida mujer de cabellos oscuros y vestido humilde. Ji-Min no sabía de la existencia de esa persona, así que con una intriga que la devoraba, opto por quedarse y observar detalladamente.

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