¿Sería seguro zambullirse en un mar de recuerdos? ¿No habría peligro en un océano que te pertenece, pero a pesar de eso sus profundidades más oscuras te son desconocidas? ¿Serías capaz de soportar la presión, de explorar hasta el fondo y luego seguir resistiendo hasta lograr salir a la superficie? Quizás sea lo mejor, descubrir qué se esconde en las profundidades de tu memoria, y así, estar más preparado para cuando decida emerger. Sin embargo, hay un precio que pagar: debes ser capaz de soportar ese momento nostálgico en el que sientes que te ahogas en las corrientes del pasado, en el que sientes, que deberías rendirte...
Nam Chin Hae pasó toda la noche en vela, investigando, uniendo hechos, tratando de descubrir por qué el atacante no había aparecido desde el secuestro de la princesa heredera. Un individuo como él, que nunca desistió en sus ataques, que mató a personas inocentes y acechaba constantemente el palacio. Incluso llegando a secuestrar a la princesa heredera, no se rendiría sin más. Algo debía estar planeando. Así que, tras horas de reflexión, recordó a aquel anciano que les había hablado anteriormente sobre su relación con el atacante. Decidido a encontrarlo, salió en su búsqueda sin descanso.
Caminó por cada rincón del pueblo, pero este hombre parecía haber sido convertido en polvo. Afortunadamente, pudo encontrar a un hombre bastante mayor cuyo rostro le resultó familiar.
- Disculpe señor.- Dijo Chin-Hae respetuosamente. - ¿Por casualidad nos conocemos de alguna parte? ¿Nos hemos visto antes?
Se acercó a él para preguntarle si se conocían. El hombre de cabellos blancos se detuvo a verlo detalladamente.
- Perdóneme jovencito. No creo conocerlo. ¿Podría por favor decirme su nombre?- la voz cortada y marcada por el tiempo del señor sonó con sutileza.
- Claro. Mi nombre es Nam Chin-Hae, hijo del Primer Ministro.- al decir esto el hombre se alarmo un poco.
Empezó a ponerse algo nervioso y sus manos inquietas apretaban su ropa. Chin-Hae tuvo una corazonada, y con una mirada determinada y algo molesto por lo que haría corrigió su presentación.
- Mejor me presento de otra manera. Mi nombre es Cheon Chin-Hae, hijo del traidor de la corte, Cheon Yi-Seok.
En ese momento, Chin Hae supo que sí se conocían. El hombre negaba conocerlo, sus labios podían engañar tanto como desearan. Pero el joven tenia una fuerza y determinación indispensable, inquebrantable, incesante, estaba decidido a descubrir lo que ocultaba. Costara lo que tuviese que costar. Chin-Hae insistió una y otra vez, pero el hombre solo intentó huir. Debido a su edad, no podía moverse muy rápido, pero logró llegar a su casa y encerrarse para evitar que Chin Hae lo siguiera. Sin embargo, siendo una persona persistente de nacimiento, no se fue.
Como estatua de piedra, permaneció allí, pidiendo a ruegos que el señor le abriera la puerta y le permitiera tener una conversación. Fue entonces que, como pequeñas alertas de la tormenta que se aproximaba a la vida de Chin-Hae, diminutas, pero numerosas gotas de agua comenzaron a descender del oscuro cielo. Poco a poco, la lluvia fue aumentando, hasta que se encontró en medio de un fuerte torrencial. Pero la imponente decisión de Chin-Hae de permanecer junto a la puerta no cambio.
No paso mucho tiempo y el hombre misterioso se apiadó de Nam Chin-Hae, le abrió la puerta y con mirada desanimada, casi sin emociones, habló.
- Si realmente deseas saberlo, te daré las respuestas que quieras, al menos, las que pueda responder. Pero quiero que quede claro una cosa, nada de lo que yo pueda decir será de su agrado, joven Cheon.
Jamás nadie lo había llamado así, y más que nostalgia, ese apellido solo le traía miseria y rencor. Pero algo si era seguro, el hombre lo conocía por quien realmente era.. Por lo que tenía total sentido que esa conversación sería un campo de espinas constantes. Debía prepararse para cada punzada que recibiría.
ESTÁS LEYENDO
Amor de Palacio
Tarihi Kurgu✮ Lin Ae-Young, una heredera al trono atada a un pasado sangriento escondido en los muros del palacio. ✮ Nam Chin-Hae, un plebeyo que heredó la traición de su padre y paga con lealtad. ✮ Dos personas, tan diferentes, pero unidos por el mismo miedo...
