E25: Redencion o Salvacion.

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Sera posible algún día acostumbrarse a lo poco, a la miseria de sentir que fuiste abandonado, al dolor de ver cómo te superan rápidamente. Como si jamás hubieras existido. Sentir esa repugnancia a la vida cuando vez que todo te sale mal, cuando cada paso que des te haga tropezar. Sentir esas lágrimas de fuego convertirse lentamente en cristalinas gotas de hielo, que como un granizo caerán de los ojos. No, no es posible acostumbrarse, pero si es posible aprender a vivir. Aprender a secar las lágrimas, a levantarse del suelo, a resistir el frio, e ignorar el golpe.


El olor del humo se esparcía en los pulmones de Chin-Hae igual que el odio que por años vivió en el corazón de Lin Seong-Hwa, el príncipe real. Hwang Min-Jae debía ayudarlo, así que lo apoyo en su espalda e intento sacarlo del lugar. A su alrededor veía a muchos que corrían por sus vidas desesperadamente. Las llamas cubrían el espacio y el techo se caía a pedazos por todas partes. Hasta correr se volvió un desafío. Fue difícil salir de ahí, sin embargo, lo lograron con mucho esfuerzo. Un esfuerzo que parecía en vano para ella cuando vio a Chin-Hae intentando entrar nuevamente al lugar.


 ¡Estás loco! ¿Para que intentas volver? Estas muy débil y el palacio esta en llamas. ¡Si entras no saldrás con vida, te lo aseguro!- Grito la chica preocupada por Nam Chin-Hae.


Fue entonces cuando ella noto que el intentaba decir algo, pero entre sus heridas y la falta de aire por el humo, se le era imposible hablar de forma entendible. Min-Jae se acercó hasta que logro descifrar la frase que aquel susurro contenía. Entre lágrimas y un enorme esfuerzo, Chin-Hae moldeo las letras que escapaban de sus labios, y gastando su último aliento logro hablar;


 La...la pulsera...se perdió- luego de esta frase apenas audible una tos insoportable lo invadió.


La amiga de Ae Young le ordeno recostarse de la pared y descansar mientras ella buscaba la pulsera. Chin-Hae vio como ella se alejaba rápidamente y sintiéndose incapaz de detenerla solo pudo pensar en decir "no vallas" a pesar de no poder haberse expresado a tiempo.


El hermano de Ae-Young, Lin Seong-Hwa, consiguió unos caballos con los que lograron avanzar rápidamente entre ciudades. No tenían como comunicarse, ni tampoco detener el ataque. En el lugar ya los atacantes se habían marchado y todo estaba prendido en llamas, era tarde para evitar la catástrofe. Por el camino pasaron junto a muchos arboles de cerezo, ya que son arboles muy comunes, sin embargo, para Ae-Young, ninguno se comparaba con el árbol que le abrió camino al amor de su vida, aquel árbol mágico escondido que logro hacer que no solo sus ramas florecieran, sino también un gran amor entre ella y su querido Nam Chin-Hae. El tiempo corría más rápido que aquellos elegantes caballos, pero solo podían avanzar y esperar que todo saliera bien. Por suerte, parecían estar cerca de su destino.


Mientras tanto Min-Jae corría entre el fuego, buscando encontrar el brazalete que traía consigo años de anhelo y espera. Una vez dentro, cubrió su rostro con un pañuelo y corrió hasta los aposentos de la princesa para buscarla allá. Por desgracia, en un giro inesperado, un enorme y ancho tronco de madera callo del techo justo frente a ella. Intento escapar pero era demasiado tarde, estaba atrapada y con una herida en su pierna. Sus ojos se desesperaron por una salida, pero fue imposible. Los latidos de su corazón se descontrolaron y empezó a gritar por ayuda sin poder siquiera levantarse del suelo. Soporto por bastante tiempo, pero eventualmente llego un punto donde la presión que generaba el intenso humo dificulto más su respiración, su vista se oscureció, y antes de quedar sumergida en aquel sueño inevitable escucho la voz de alguien gritar:


 ¡Vine a ayudar! ¿¡Donde estas!? -


Ella oyó estas palabras y uso sus últimos esfuerzos para pedir ayuda una última vez. Entre el humo cegador, alguien movía los escombros y se acercaba desesperado. La encontró, y en el momento en que el cargo en brazos a la chica, los colores se volvieron borrosos para Min-Jae y no pudo soportar más. Quedo inconsciente mientras sostenía algo fuertemente. Esta era la pulsera de Chin-Hae, aquel hombre la vio caer y la recogió antes de marchar.

Amor de PalacioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora