Capítulo 26

107 15 8
                                        

Shane y yo habíamos discutido por primera vez y no sabía cómo sentirme al respecto. Su recuperación había finalizado, según él, y después de pasar semanas entrenando en combate cuerpo a cuerpo (cosa que yo no entendía porque él era un dragón), decidió que era un buen momento para poner en riesgo su vida otra vez. Alex me avisó que saldría para una batalla hacia el reino de la princesa Cioe cosa que para comenzar, no me agradó y mucho menos cuando Shane dijo que iría con él. Le dije que no podía hacerlo, es que quizá y él no había notado el hecho de que no tenía un ojo y eso volvía el lado derecho su punto ciego. Yo no sabía mucho de combate, pero era evidente que cualquiera podría aprovecharse de eso. Shane dijo que estaba bien, que todas las veces que había usado la palabra "minusválido" habían sido una broma. No cedí, no quería que se expusiera de esa forma, ni siquiera estaba de acuerdo en que comenzara a entrenar de nuevo, pero le ayudaba a mantenerse ocupado. Después comenzamos a discutir, quizá utilizando un tono de voz un poco fuerte. Pensé en usar la única carta que tenía, aunque habría sido algo demasiado bajo, un abuso de mi autoridad quizá, hasta que Alex se adelantó y la usó primero.

—Shane, vendrás conmigo. Es una orden.

Odié a mi hermano en ese momento. El juramento de Shane estaba con ambos, pero Alex era el rey. Su palabra era, por mucho, superior a la mía. Así que no me quedó de otra más que mirarlos partir hacia esa batalla con algunos cazadores y criaturas.

No había dormido desde entonces, aterrado ante la idea de que Alex o Shane no volvieran después de eso. Incluso me odié a mí mismo por no estar ahí, por no ser capaz de ayudarlos o cuidarles la espalda. Recordé entonces que no podía hacerlo porque no era ni un guerrero ni un Kensington, aunque la idea de volver a mi vida normal se desvanecía con el pasar de los meses dentro de ese castillo.

Al menos no estaba solo, tenía a Chasydi, Shawnneta y Gaye como parte de mi escolta y a Myssiorak como mi ayudante. Ninguno de ellos dos hablaba mucho, pero yo tampoco tenía demasiados ánimos de hacerlo. No confiaba en Gaye y no quería confiar en Myssiorak, estaba demasiado asustado como para hacerlo. Tenía que andar con cuidado con las personas a mi alrededor. Por eso pasaba las tardes charlando con Chasydi, incluso Shawnneta conversaba con nosotros algunas veces. Era muy agradable.

Una mañana me dirigía al comedor para desayunar y me topé con una mujer que no había visto ahí antes. Tenía mi estatura, largo cabello castaño claro ondulado, su piel era morena y sus ojos eran negros. Usaba una combinación entre un vestido con protecciones de cazadora. Me sorprendió verla caminando con total comodidad en nuestro castillo, pero me sorprendió aún más que casi corrió al verme, esbozando una sonrisa completa.

—¡Dean! ¡Qué gusto me da verte!

Me quedé pasmado sin saber qué decir, intentando recordar quien era y por qué me conocía. Especialmente porque no me había llamado Lysander como todos los demás. Puse mi mejor sonrisa nerviosa y miré alrededor buscando algún tipo de ayuda o rescate.

—Sí, eh, también es... agradable verte.

Se rió y me sujetó del brazo para que continuáramos caminando hacia el comedor.

—No tienes la menor idea de quién soy, pero aprecio tu amabilidad. Me llamo Violet, soy la prometida de Alex.

—¿La qué de quién? —pregunté sin ocultar la sorpresa, lo que la hizo reír más.

—Supuse que no te lo había contado, no es su culpa porque yo llegué un par de días antes. Aunque quizá debió contarte desde hace mucho tiempo, así que si quieres enojarte tienes mi apoyo total.

—¿Eres su prometida? —cuestioné cuando entramos al comedor. Ella se sentó con total naturalidad del otro lado de la mesa, frente a mí. Nadie ocupaba la silla de Alex en la cabeza, incluso cuando él no estaba ahí, ese era el lugar del rey.

KensingtonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora