Un Amigo.

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Habían pasado tres semanas desde el día que rescataron a Beth y Carol en Atlanta, después de eso acompañaron a Noah a su casa para descubrir si su familia seguía con vida y solo encontraron una comunidad destruida. Perdieron a Tyreese en el camino y los ánimos estaban por los suelos, llevaban más de un día sin beber agua y todo a su alrededor parecía estar seco. El sol quemaba en sus espaldas haciendo que cada paso que daban se sintiera como una tortura.

- Iré a dar una vuelta a ver qué encuentro - les dijo Daryl - Pulga ¿vienes? - la chica asintió y lo siguió, se adentraron en la sombra del bosque cosa que la chica agradeció y cuando estuvieron un poco lejos se sentaron apoyando la espalda en un árbol uno al lado del otro

- Ya dilo Dixon - le pidió ella - ¿que te pasa?

- ¿Crees que encontraremos algo?

- Bueno... eso espero, todo se volvió una mierda desde lo de Ty y estamos tan cerca de parecernos a los caminantes que asusta - la chica suspiró y apoyo la cabeza en su hombro - pero al menos seguimos juntos ¿no?

- Si... pero no... quisiera hacer más pulga, se cazar, se seguir un rastro, mierda se sobrevivir comiendo gusanos pero por algún motivo me siento inútil - la chica tomó su mano

- Estás cansado Daryl, igual que todos y no es tu responsabilidad cuidar de todos, se que lo dices por Beth pero ella está tan feliz de tenerte que apuesto que ni siquiera notó que apestas - el cazador rió casi sin fuerzas

- Bueno tu no hueles a rosas precisamente - le contestó apretando su mano

- Lo se, no se cómo Rick soporta tenerme cerca - le dijo con una mueca - estaremos bien, solo... no te rindas ¿si?

- Tu tampoco pulga - se quedaron en silencio un rato más hasta que decidieron tratar de cazar algo - ¿Cómo siguen las cosas con tu hermano?

- Bueno, tratamos de estar bien... ya sabes después de lo de Ty entendí que... no vale la pena estar enojados - él asintió - pero en cuanto encontremos un lugar seguro voy a volver a golpearlo por dejarme - le dio una débil sonrisa y siguieron buscado algo que cazar pero la suerte seguía sin estar de su lado

- Volvamos, no tiene caso seguir gastando energías

- Lo se, me comería un perro si se me cruzara - volvieron con el grupo y se sentaron en el medio de la ruta, todos estaban cansados, sedientos y hambrientos, Maddie se sentó al lado de Carl que sostenía a Judith dormida y dejo que el chico se recostara en sus piernas para descansar. En esas semanas que pasaron su relación se había vuelto más cercana y aunque Madison sabía que no podría ni queria reemplazar el lugar de su madre se habían vuelto buenos amigos.
Después de un rato sentados aparecieron unos perros gruñendo y cuando Rick y Daryl iban a matarlos, Sasha se apresuró a dispararle a todos sin dudar, el policía se puso de pie y comenzó a partir leña para hacer fuego.

- ¿Decías? - le preguntó Daryl divertido haciendo que la chica sonriera. Comerse un perro era algo que jamás pensó que haría, pero allí estaban, era eso o morir de inanición, así que todos comían en silencio.

Seguir caminando de esa manera era agotador, necesitaban descansar con desesperación. Unos metros más adelante de dónde estaban encontraron botellas de agua y un cartel que decía que eran de un amigo. Todos se pusieron alertas pues era obvio que alguien los seguía, estaban sedientos pero no podían arriesgarse a que las botellas tuvieran algo que los enfermara o peor que los matara. Eugene quiso probarlas pero Abraham lo detuvo y fue justo cuando se desató la tormenta, era un alivio sentir el agua sobre la piel, no solo refrescando sus cuerpos sino que sabían que al fin conseguirían agua para beber sin arriesgarse. La lluvia se volvió más intensa y siguieron a Daryl hasta un establo que había visto para resguardarse esa noche.

Until My Last BreathDonde viven las historias. Descúbrelo ahora