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Taehyung tenía el sueño muy ligero y cualquier movimiento que yo hiciera, le despertaba. Sus manos me buscaban y me atraía a él, las veces que fueran necesarias, hasta volver a sentir mi piel contra la suya. Me desperté entre quejidos porque al parecer me había girado en el cama, separándome de él y eso no le gustó. Apenas pude balbucear un No, cuando Tae, tiró de mi cintura para pegarme contra su cuerpo.

— Shhh... Duerme.

— Deja de moverme. — tenía mucho sueño y quería seguir durmiendo, aunque ya podía ver algo de claridad, a través de las cortinas en la ventana.

— Te separas de mi. — le escuché quejarse como si fuera un niño pequeño.

— Tengo calor. — apenas murmuré, aún con los ojos cerrados. Su temperatura corporal, siempre estaba muy por encima de la mía. Casi como una ligera fiebre, que me dijo era normal.

— La habitación está fría y solo te cubre una manta muy delgada. Si estás calientita, es por mi, cielo.

— Debería usar mi pijama.

— No, así desnuda, estás mejor. Tengo planes y tú pijama solo estorbaría.

Planes. Es decir más sexo.

Teníamos dos días y contando, metidos en su cama. Me pregunté si Tae siempre era así. Parecía nunca agotarse y solo yo, necesitaba tregua. La verdad es, que no sabía si eso era mucho o poco. No tenía con que compararlo, por mi cero experiencia en el sexo. Había besado a un chico en la universidad y me tocó, hasta que tuve un orgasmo. Fue algo extraño que pasó en una fiesta de integración. Antes de eso, buscaba satisfacer mi deseo, sola y dejé de hacerlo cuando comencé a "enfermar"

El día que Tae y yo estuvimos juntos por primera vez, en la ducha, fue muy despacio, y aunque si dolió, la sensación más fuerte, fue la sentir una presión en mi interior. También me dijo que, por la manera en que me afectaban sus feromonas, me ayudaría a relajarme y a excitarme más, si se lo permitía. Comencé a apreciarlas en verdad porque gracias a eso, Taehyung me podía provocar orgasmos rápidos e intensos, pero me agotaba. Después solo quería dormir y dormir para ser despertada por él... de formas interesantes y se estaba convirtiendo en un vicio, de lo bien que se sentía.

— ¿Ya no puedes dormir? — me habló en un tono bajito. Cerré los ojos y reprimí la sonrisa que me provocó ciertos recuerdos. — ¿Tienes hambre? Te puedo preparar algo. — besó mi hombro y después el cuello.

— Tengo sueño. Duerme, Tae.

— No te separes de mi.

— Estás muy caliente. — murmuré. Apreté los labios para no reír y sentí su pelvis, empujando sutilmente mi trasero.

— ¿No te gusta que siempre esté así de caliente?

— Si me gusta. Ayuda bastante en el invierno.

— Ayuda en todas las estaciones del año, Adley.

— A este paso, no voy a llegar ni a la primavera, Taehyung. — Su risa me hizo sonreír y me giré para verlo a la cara. — No me mates.

— Perdóname. — me abrazó, aún sonriendo. — No puedo dejar de tocarte y creo que ya tienes una idea de lo mucho que me gusta estar contigo. Sentirte completa. Eres mía. — sus labios besaron mi frente y me recostó sobre su pecho. — Quiero que disfrutes cada vez.

— Y me gusta. Todo.

— ¿Estás muy cansada?

— Adolorida.

Tae me tomó por el mentón, haciendo que lo mirara. Sus ojos llenos de preocupación.

— Tienes que decirme siempre, Adley.

HUNTING [kth]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora