¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Hoy íbamos a ir a dejar a Doña Rosa y a Braulio a la central de autobuses, había estado notando rara a ansiosa a Leila, pero supongo que se debía a que estaba enferma, más al rato iríamos al doctor.
—¿cómo te sientes cariño?-. Le pregunté a mi novia en cuanto subí a su carro.
—Ya mejor, hace rato vomite un poco-.
—Oh hermosa-. Dije y la abracé.
—Tranquilo, creo que fueron los tacos del otro día, aunque casi nunca me hace daño la comida callejera-.
—Y eso que te comiste tres, ya ni yo que me comí como doce-.
—No no, tú si te pasas amor-.
—Tal vez-. Dije y empecé a reírme.
Íbamos ya llegando a donde se encontraba Doña Rosa y Braulio.
—Vente flaca-. Dije y le abrí la puerta del copiloto, extendiéndole mi mano.
—Sip, gracias mi Mala-.
Después de eso tocamos la puerta y abrió Brau, quien corrió a abrazar a mi novia.
—Leiii-.
—Hola Brau-. Le respondió y bese su cabeza.
—Malaaa-.
—¿Qué onda chaparro?-.
En eso salió Doña Rosa con las maletas y yo fui corriendo a ayudarle.
—Buenos días muchachos, gracias Ángel-. Me dijo.
—¿Ya lista?-. Le pregunto mi novia.
—Así es-.
Noté a Brau un poco desanimado.
—Eey, ¿por qué esa cara?, sabes que cuando quieras puedes venir a visitar a el tío Ángel y a la tía Leila-.
—Aquí tienes tu casa hijo-. Le dijo Leila abrazándolo.
—Muchas gracias chicos-. Nos dijo y nos abrazó.
Después fuimos a dejarlos ya, no tardaba en salir el camión, cuando llegamos les ayudamos a bajar todas las cosas y a subirlas al camión.
—Muchas gracias por todo muchachos-. Nos dijo Doña Rosa.
—Los voy a extrañar-. Nos dijo el pequeño Brau, soltaba una que otra lágrima.
—No llores corazón, nosotros también te vamos a extrañar muchísimo, prométenos que nos vas a escribir-.
—Si Lei-.
—Te queremos Chaparro, cuídate-. Le dije ahora yo.
—Y yo a ustedes-.
—Adiós doña Rosa, muchas gracias por dejarnos cumplirle este sueño a Brau-.