Víctor se quedó dormido a la mitad del trayecto, dejando a Lope sintiéndose un tonto al pensar que el aroma y el calor del cuerpo de Unai eran lo que hacían de esa sudadera el mejor abrigo que jamás había tenido pero se sentía así, en un momento oscuro miró su reflejo, ¿qué posibilidades había? Los romances así no se daban más que en los libros, no en la vida real. Además, se conocían poco o nada, ¿y si no tenían cosas en común? ¿Y si sólo era un juego?
Estaba nervioso, no solía pasar mucho tiempo callado, pensando cosas, siempre estaba hablando, oyendo o haciendo música que el trayecto se hizo interminable con todas las dudas que aparecieron, ¿cómo lo tomarían sus tíos o su abuelo si aquella relación se volviera seria? ¿Por cuánto tiempo lo podría ocultar?
Respiró profundo para ponerse cómodo en el asiento. Metió sus manos en los bolsillos de la sudadera y sintió una vibración. Un mensaje de Unai, algo extraño. Era una foto de él haciendo la señal de paz con una estación de tren de fondo.
"Llegando a Valladolid. Envía mis saludos al frío madrileño por mi".
Lope sonrió y pensó en todo lo que tuvo que pensar Unai para enviar una foto así; sintió felicidad porque él tardó un tiempo en pensar qué enviar como respuesta, faltaba hora y media para llegar y el paisaje no dejaba de ser un campo basto hasta que miró por la ventana, todos esos edificios altos, todo ese horizonte amplio medio nublado le pareció increíble, había crecido en paredes altas y edificios bajitos que aquello le parecía otro mundo.
"Dice hola también".
Respondió con una foto de aquel paisaje efímero antes de entrar en la estación. Despertó a Víctor y se puso la capucha para estar preparado para el frío madrileño. Miró a todos ponerse de pie, él miró su móvil y por un momento pensó que de momento estarían bien.
"Disfruta mucho". Recibió como respuesta.
Llegaron a Principe Pío sobre las diez de la mañana. Se sintió un poco aliviado de no parecer un turista perdido tirando de una maleta con ruedas, aunque claro que lo era, porque fuera de lo poco que le había dicho Víctor no sabría salir a salvo de la estación así que sin separarse tanto de él lo siguió hasta las escaleras que daban al lobby de la enorme estación escalonada. Mientras andaba echó un vistazo a su alrededor y miró a los turistas y lo curioso que era ver mujeres con solo un bolso en la mano pensó en la forma de vida de todo el mundo y las razones por las cuales llegaban a Madrid.
—Bueno, pues se supone que... tenemos que coger el metro —señalando a la derecha mientras dejaban atrás las escaleras eléctricas —, pero hay que tener una tarjeta y...
—Pero que tarjeta ni que tarjeta. Que os venís conmigo.
—¡Pero bueno, que sorpresa! —acercándose a su amigo para abrazarlo.
Xavi era alto, el más alto de los tres. Había ganado músculo durante el último año y medio que hacía que su ropa se viera mejor sobre él. Del pelo largo solo quedaba el tupé que estaba peinado hacia atrás. Tenía una sonrisa prudente y una mirada llena curiosidad.
—No podía dejaros a vuestra suerte así que he venido a por vosotros, mi tío me ha dejado el coche. Voncito, que bueno verte.
Su tono de voz no era melodioso sino que agudo lo que hacía extraño su forma de hablar, ya que llevaba tiempo fungiendo como canguro de su primo, lo que casi lo hizo volverse aún más responsable. Sus movimientos eran un tanto acartonados como si todavía no los memorizase a la perfección como para que se vieran naturales pero los forzaba para mostrar apertura y alegría.
—Dile a tu tío que gracias. ¿Recuerdas a Lope?
—Claro, hombre. Lope... —acercándose a darle dos besos, algo desconcertante para el invitado, era la primera vez que saludaba a otro hombre de beso con esa fluidez y normalidad —, te has puesto más guapo desde la última vez que te vi. Ese peinado te queda bien —revolviéndole el pelo —. ¿Cómo ha ido el viaje? Que sudadera tan mona, ¿dónde la has comprado?
ESTÁS LEYENDO
Amor a contracorriente
General FictionEs el mítico sueño de todo el mundo: un romance de verano. Un romance desatado, lleno de emociones y sentimientos que se vuelven incalculables, que duran toda la vida pero, ¿y si no es un sueño? ¿Y si no es como lo pensabas? ¿Qué haces cuando todo s...
