•23•

32 1 5
                                        

Lope fue guiado por Víctor fuera del escenario, la adrenalina corría por su cuerpo, le hacía imposible pensar con claridad, el sudor corría por su espalda; afuera aplaudían su presentación, dentro su cabeza estaba por explotar por todo lo que estaba pasando y casi no sentía que estaba a coma nada de pillar frío en el pecho. Víctor le cogió la mano, haciendo que su amigo saliera de su cabeza y de vuelta al escenario para hacer una reverencia con el resto de la banda. ¿Lo habrán visto todos? No importaba, estaba sin camisa en un escenario de Madrid rodeado de sus mejores amigos.

Los cuatro se abrazaron. Habían cumplido un pequeño sueño y estaban muy emocionados. Lope aceptó la sudadera de repuesto y notó que era la de Unai; de pronto volvía a oler a él, a esa despedida en la estación, a casa. Mientras retomaban el aliento para seguir tocando, aún quedaban dos canciones por tocar así que tenían poco tiempo para charlar.

—¿Lo habéis visto? Es Unai, ¡está aquí!

Todos hicieron un gesto de sorpresa porque no sabían qué más hacer, nadie sabía bien quién era ese chico pero pronto se enterarían. Víctor le abrazó y no se negó a seguirle el juego. Podía sentir sus manos frías, sus labios temblorosos, estaba a nada de colapsar de tantas cosas que estaba sintiendo. La mirada de Lope brincaba de rostro en rostro que lo miraba, algunos con sonrisas llenas de emoción y algunas de preocupación sincera así que no sabía bien cómo sentirse.

—¿No te ha dicho nada? —apretando sus manos para obligarle a verle.

—¡Qué va! Si solo me ha enviado un mensaje preguntando... cuándo iba a ser mi presentación y si estaba nervioso y...

—Perdonad —interrumpió alguien del staff —, hay un puto loco que quiere veros, que dice que es vuestro fan...

Todos se miraron, intuían de quien se trataba.

—Bueno, dile que no, que tenemos que volver a salir al escenario —dijo Luisa tomando un poco de agua y mirando a su compañero de grupo.

—Dile que se vaya a tomar por culo el idiota —sentenció Tirso.

—Dejádmelo a mi —anunció Xavi detrás de Lope y Víctor, no fuera ser Unai y ahí se liaba parda —. Porque ese idiota no se va a ir.

—¿Le va a esperar?, ¿qué tendría que decir? —exclamó Navii desconcertado, le habían pillado con su novia —, que horror eso de ir de curioso.

—Eso es de un descaro... —secundó Tirso —, y mira que se la han jugado a nuestro pobre amigo...

—Calma tu furia Tirso. Aunque también quisiera meterle un par de hostias...

—Tiene barba... —dijo Leandro mirando por un detrás del panel que los separaba del escenario, ignorando por completo el drama que estaba ocurriendo, tal vez con un poco de celos —, y es un cachas... Lope... no creía que te gustaran los chicos con mangas sisas súper largas... que se le todo el costado... madre mía, ¡si hasta tiene un tatuaje! Lope...

—Leandro, por Dios... —sugirió su gemelo apartándole de donde estaba.

—¿Qué? Tenéis que admitir que fracasamos con nuestros prospectos, Lope tiene claro que tipo de chicos le gustan... Lo apruebo —le dijo poniendo su mano sobre el hombro de Lope.

—Anda, como si necesitara tu aprobación —bufó Tirso al acercarse a Leandro para ver al chico —, ma-má. ¿No tendrá un amigo?

Lope por fin soltó una risa. Se sentía mejor. Ahora era Leandro quien se acercó a abrazarlo y este no se resistió de sentirse cómodo.

—Esperad, ¿qué prospectos?

Todos se quedaron callados pero Víctor los salvó.

—Venga, espabila que están esperando a por otra canción. Venga...

Amor a contracorrienteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora