CAPÍTULO TREINTA Y CINCO. (Punto de vista del narrador)

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Un disparo. Dos. Un grito.

Un grito reconociblemente femenino.

-¡NO!

Jorge no sabía de dónde provenía el grito. Sólo deseaba que no fuera de Martina.

Corrió, siguiendo el grito de agonía. Y cuando llegó al lugar del disparo, se puso pálido, sus labios morados, su cuerpo petrificado. Hubiera preferido que fuese Martina, de modo que el podría arrastrarse y suplicarle a Dios que no la apartara de su lado. En cambio quien rogaba era Facundo, y quien sangraba en el piso no era quien esperaba.


Mercedes.

-¡Jorge! -gritó Lodovica. Parecía más tranquila de lo normal.- Ayúdanos.

Su cuerpo, aún en estado de shock, respondió robóticamente. No, por favor, rogó. Ella no.

-Eh, Jorge -dijo Mercedes apenas lo vió -. ¿Qué tal?

-Me-me-mercedes....-una ataque de tos sacudió el cuerpo de Mercedes, y Jorge lo supo. Iba a morir, no podían hacer nada salvo esperar.

-Lo siento mucho, chicos.... -susurró Mercedes- Díganle a Martina que la he querido mucho, tanto como a ustedes. Ustedes son....mis...pequeños...Los amo, chicos, jamás lo ...olviden.

Tosió, y los ojos se le cerraron. Lodovica sollozaba. Ruggero estaba callado. Y Facundo... no existía una palabra, ni ninguna, que describiera cómo estaba él. Y su sufrimiento era iba más allá de lo que todos ellos imaginaban.

Inclusive de aquellos que creían conocerlo.

-Dime que no es cierto -pidió a nadie en particular-. Júralo, júrame que no es cierto.

Lodovica sollozó con más fuerza. Facundo se paró y se abrió paso entre los escombros del lugar.

-Dime que la encontraste -sollozó Lodovica. Jorge supo de qué hablaba y sólo asintió.-¿Dónde está?

Jorge no habló. Jorge no se movió.

-¿Jorge, dónde está ella? ¿Dónde está Martina?


Más silencio. Jorge no sabía que decirle. "Oye, mira, Lodovica. La encontré, pero me abandonó, declaró que jamás me amó y va derechito al suicidio. Me pidió que no la acompañara. Se metió sola en el medio de las instalaciones del Metal, donde él podría estar torturándola o matándola en este momento, pero, ¿qué más da? Quiere estar sola, así que la deje que se perdiera porque ya no me ama y me rompió el corazón".


-¡JORGE, ¿DÓNDE ESTÁ MI HERMANA?!

-¡NO LO SÉ! -gritó él sin poder contenerse más- ¡NO TENGO LA MÁS JODIDA IDEA DE DÓNDE ESTÁ! ¡ME ABANDONÓ, ME DIJO QUE QUERÍA QUE LA DEJARA! ¡PORQUE CLARO, ES MEJOR QUE JORGE SE VAYA, DESPUÉS DE TODO, COMO JAMÁS LO AMÉ NO ME IMPORTA LO QUE HAGA!

Lodovica estaba callada. Martina no podía haber dicho eso, sin duda no podía. Ella no lo haría. Jorge se paró y se fue, dejando el cadáver de su hermana, y al resto de sus amigos solos.


(***)


Martina rondaba de aquí para allá sin saber que hacer.

Le había dicho tantas cosas...

El Metal podría estar en cualquier parte.

Lo amaba y sin embargo lo había negado...

Debía estar completamente alerta, sí se iba a morir el Metal se iba con ella.

Qué estúpida había sido al dejarlo ir.

Un brazo la tomó y le tapó la boca. Gritó por instinto puro. Ya se podía considerar muerta.

-¡Soy yo, Martina, maldita sea!

Su cercanía estaba apunto de destrozar el escudo. Quiso abrazarlo, y decirle que lo sentía, que nada de lo que había dicho era verdad.

Sin embargo, no lo hizo.

-Me asustaste, Jorge.

Quiso mantener la voz normal, pero estaba demasiado asustada. Y destrozada. Destrozada y enamorada.

-Debo decirte algo.

Aquello la tomó por sorpresa. ¿Qué podría decirle él, luego de lo que ella misma había dicho? Se odió al recordar esas palabras. "Pudo haber sido sólo atracción. Pero no amor"

-Dí lo que tengas que decir.

-Mercedes...ella...está muerta.

Y bam, el mundo se le vino abajo. Se deslizó hasta el piso. Y lloró, lloró de forma silenciosa. Jorge se había agachado a su lado. Y ella no lo pensó dos veces. Hizo lo que quiso hacer desde hace tiempo. Lo abrazó, y hundió la cabeza en su cuello.

-Te necesito, ¿de acuerdo? -sollozó.-No me dejes, no puedo sin tí.

Sabía que luego de arrepentiría. Pero en aquel momento, no podía. No podía arrepentirse de quererlo tanto.




















THE SPY | Terminada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora