Mi más grande tesoro

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Izuku podrá ser un joven increíblemente excepcional, con grandes capacidades físicas y con una mente tan aguda, pero también era una maraña de inseguridades que se escondían detrás de una radiante sonrisa.

No era el tipo de persona que se diera el lujo de ordenar todo el lío que significaba su mente, pero había un asunto que postergó durante años sin poderle dar resolución, sus sentimientos por Shigaraki.

Si bien es cierto que son el ser más cercano del otro, que se besan y dan consuelo, tampoco es como en algún punto hayan definido que eran amantes o que habían fuertes deseos por cumplir...

Entre el constante filo de la vida y la muerte, su sobrevivencia y todo lo que implicaba proteger a sus hermanos, jamás habían logrado tener un momento de intimidad.

Midoriya terminó analizando sus complejas emociones, más allá del amor dulce y protector que ambos se proyectaban el quería más, quería más besos, quería más de esos toscos roces que luego Shigaraki le hacía, experimentar placer.

El menor culpaba a la edad a las "hormonas", pero ese sentimiento indecoroso para él solo seguía y seguía creciendo con el pasar del tiempo.

Cada vez que ellos lograban tener un momento de intimidad buscaba imperioso los labios del mayor, pero Tomura no parecía querer sobrepasar cierto límite y eso lo frustraba.

Aunque Izuku tenía fuertes pasiones por su novio otro impedimento para siquiera atreverse a decirle sus deseos a Shigaraki eran las cicatrices que recorrían todo su cuerpo, le parecían brutales y asquerosas, sentía que su cuerpo no le pertenecía y aún con sus trabajados músculos se sentía asqueado de su cuerpo, tenía miedo de que Shigaraki pensara igual.

Sabía que tarde o temprano tendría que enfrentar estás emociones con su amado y a raíz de los acontecimientos recientes lo que menos tenía era tiempo, era hora de actuar.

Reuniendo todo su valor invitó a Tomura a conversar a su habitación y con los sentimientos a flor de piel apenas pudo hablar.

-Yo... Shigaraki...¿Tú me deseas?- esto último lo dijo a modo de un susurro mientras miraba directo a los ojos al mayor con una mirada angustiada.

Por unos instantes el rostro impávido del ojirubí solo atinó a mirarlo con tanta seriedad que Midoriya se sintió derrotado, hasta que soltando un fuerte suspiro exasperado el mayor procedió a sentarse en la cama de Izuku mientras posaba una de sus manos en su cara a modo de ocultar su expresión.

-Yo realmente me esforcé mucho por guardar la poca compostura que me quedaba ¿y tú vienes y me dices esto?- su usual voz quebrada parecía más frustrada de lo usual.

-...¿A qué te refieres Tomura?- preguntó más nervioso el pecoso.

-¿Sabes? Yo también pasé por tu edad, cada momento pensaba en querer tener más que solo un beso-Shigaraki retiró la mano de su rostro para mostrar una mirada llena de deso-pero eras muy joven y yo no quería forzarte, mientras esperaba a que por tu propio ritmo supieras lo que querías yo fantaseaba contigo...-

- ...que..q..-Deku no pudo terminar por qué el contrario no paró de hablar.

-Cada día que pasaba notaba como tu espalda se volvía más amplia, como tus regulares entrenamientos te dejaban jadeante y lleno de sudor-subía cada vez más el volumen de su voz -¡Como a pesar de traer ropa que te cubre hasta los tobillos cada uno de tus músculos bien trabajados se marcaban! mi paciencia se agotaba cada vez que dejabas ver por descuido tu abdomen-la pierna del peliazul comenzaba a hacer varios golpecitos conforme más hablaba. Jamás creyó que el primero en dar un paso sería Izuku.

-¿No te pareceré feo o grotesco cuando veas mi cuerpo?- se atrevió a preguntar al fin en un tono quebrado. Shigaraki era el único que había visto todas sus inseguridades y momentos más lamentables, pero aún así temía.

Vulnerable (Villain Deku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora