Encierro

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Muchas veces la percepción que vivimos y lo que realmente es es muy difusa, nuestras experiencias, y nuestro dolor parece incompatible con el de otras personas. Siempre nos terminamos justificando con la vaga excusa <<tú no lo viviste>>, pero ese es tan solo un sesgo que nos imponemos para cargar de significado todo nuestro dolor, porque de no ser así, ¿Porqué tuvimos que sufrir?, ¿De no ser importante, porqué pasé por ello? Si en realidad alguien más fuera capaz de entenderte, entender tu situación, todo lo que viviste fue en vano.

Buscamos excusas, enemigos, y un lugar donde desquitar nuestra rabia. Buscamos ponerle una máscara de villano a cualquiera para dirigir nuestra ira y no hacernos responsables realmente por nuestras emociones.

Kirishima esto lo había entendido muy bien, pasó incontables horas, o quizás días encerrado en una prisión de hormigón de cuatro paredes.

Tuvo tiempo para pensar, y vaya que lo tuvo.

Dentro de él crecía un sentimiento visceral, sentía que el mundo había sido injusto con él, él que había buscado vivir de manera ejemplar. Era la herramienta desechable de alguien más y su muerte no significaría nada.

Se desvaneció del mapa de la noche a la mañana y nada había cambiado.

Estaba encadenado a la pared por las muñecas, solo Dios sabe que había intentado con todas sus fuerzas huir, pero de tanto tironear sus grilletes, ya se había descarapelado las muñecas. Había intentado gritar por ayuda en un inicio, pero la mordaza metálica se lo impedía.

Se sentía cómo un perro abandonado, ni siquiera sus captores lo iban a ver. No habían ventanas, ni alguna pista que le indicara sobre el paso del tiempo, había un baño y un lavabo en los rincones opuestos, eso era todo.

Su visión estaba limitada debido a las lesiones sufridas en la reciente batalla, afortunadamente sucara no le dolía aún, y se sentía adormilado, supuso que le dieron tanta morfina como para drogar a un caballo. Pero no sabía cuánto tiempo le dudaría el efecto, inclusive sentía sus pensamientos lentos

¿Cuánto tiempo había pasado inconsciente hasta que despertó?,¿Cuánto se tardaría Katsuki en encontrarlo?, ¿Qué querían de él?, ¿Podría escapar? Su angustia crecía con cada instante.

La gruesa y pesada puerta de hierro se abrió, un fuerte rechinido hizo que se alertara y volteara a ver. En la entrada apareció un joven pecoso vestido con un uniforme médico azul y otro chico rubio de ojos azules que parecía bastante maltrecho.

-¡Buenos días Kirishima!-saludó enérgico el peliverde- parece que ya no estás tratando de lesionarte,¿Listo para el itinerario de hoy?-persuadió.

"¿Lastimarme?,¿Cuándo?"Eijiro solo atinó a mirar con desconcierto al pecoso.

-Verás, creo que ya lo sabes a medias, pero eres el sujeto más desafortunado de un científico loco- hizo un ademán para que el chico a su lado quitara las cadenas Kirishima- pero, también eres la víctima con más suerte- no dejaba de parlotear.

Las pupilas del pelirrojo temblaron al escuchar el monólogo, había sido acomodado en una silla de ruedas mientras permanecía con un par de esposas anti quirk. Su cuerpo no le respondía como quería.

-Es hora de irnos, no creo que lo disfrutes, pero es lo que hay- sentenció.

Mientras era trasladado, analizó como recorrían un extenso pasillo derruido con múltiples puertas de hierro. De dichas puertas escapaban gemidos de dolor, olor a hierro putrefacto y fuertes rasguños contra las sólidas puertas metálicas.

El otro chico encadenado que lo llevaba se aproximó a soltarle consejos con mucha cautela.

-Todo estará bien, debes de soportar- aconsejó con una voz queda, era más un tierno susurro de compasión.

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⏰ Última actualización: May 15 ⏰

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Vulnerable (Villain Deku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora