Uno nunca puede pensar que sus acciones tienen consecuencias hasta que está viviendo el fruto de sus intenciones, no siempre nacen de una mala acción, una intención tan pura que puede llegar a lastimar a otros. Eso es vivir, no importa que las consecuencias te persigan si lo que haces es con las más puras intenciones, si tú eres fiel a tus principios todo valdrá la pena. No puedes esperar a que las cosas salgan perfectas, pero a pesar de todo no pierdes ese hermoso brillo.
Hacer lo correcto nunca es fácil, para aquellos que lo profesan sabrán que en realidad no hay recompensa alguna en hacer el bien; más bien conlleva sacrificios en pos de conservar tus propias creencias.
Incluso el hacer lo correcto podría llevarte a tener que arrancarte el corazón.
Katsuki en este caso particular estaba en una encrucijada al saber que su amigo estaba intentando averiguar sobre su investigación, con un deje de traición llegó a pensar que se habían acercado a él solo para espiarlo. Lo descubrió al encontrar rastros de una sangre amarillenta entre sus pertenencias, la curiosidad le llevó a instalar una pequeña cámara que escondió en su habitación, ver a su querido amigo rebuscar entre sus cosas, con una mirada perdida y su peculiar sangre chorreando por la nariz.
No tenía el valor suficiente para enfrentar la situación, al único al que permitió acercarse.
Y mientras el mundo de Bakugou se tambaleaba bajo sus pies los acontecimientos más caóticos se desarrollaban; una oleada de secuestros por todo japón estaba poniendo a la gente ansiosa, varios jóvenes desaparecieron, adultos con carreras prominentes también fueron víctimas. El verdadero horror aconteció cuando cadáveres con características similares a las de su amigo de la infancia aparecían por todas partes. A Katsuki le hacían falta manos para encargarse de todo, unía los puntos al revisar los antecedentes de las desapariciones, por ejemplo; los adultos tenían carreras que abarcaban las ciencias y la medicina, los jóvenes en su mayoría vivían cerca a dichos profesionistas y los cadáveres aparecían en un radio cercano al de los involucrados.
-¿Esto tendrá que ver con lo del dichoso proyecto Adán?- se preguntaba Katsuki mientras su mente comenzaba a formar la teoría de una retorcida red de información clandestina.
Bajo el apoyo constante de su profesor, Aizawa, se dedicaron a investigar los laboratorios y centros especiales a los que eran vinculados, Naomasa Tsukauchi por la propia recomendación de All Migth y su cuerpo especial de detectives se encargaron de los procesos.
Para el peliceniza las cosas estaban por descontrolarse aún más, según su perspectiva, la mente maestra tras todo este despropósito estaba siendo menos cuidadoso, como si fuerzas que él aún no lograba alcanzar estuvieran metiéndose en su camino. Las desapariciones eran sin duda la clave para poder llegar a los laboratorios e investigaciones sobre una dichosa <<vacuna>>, no todos los centros tenían evidencias, otros habían escondido a medias sus actividades y otros no pudieron coordinar sus acciones.
De los pocos investigadores que lograron atrapar, todos se suicidaron mordiendo su lengua mientras que un ya conocido líquido amarillo escurría por sus narices.
Fue solo hasta entonces que logró reconocer que su querido amigo no estaba intentando robar información por elección.
Pero bakugou lo notó demasiado tarde.
Mientras desesperadamente salía corriendo de la comisaría y el detective Naomasa coordinaba una redada a gran escala con todos los sospechosos que formaban parte de esta extraña red de información clandestina el caos se desató.
Mientras se abría paso a la U.A. el orden público de Tokyo que pendía de un hilo se quebró, varios civiles comenzaron a organizar rencillas contra otros peatones, varios establecimientos que operaban con alguna cocina de gas comenzaron a estallar. El pánico se extendió por toda la ciudadanía como la pólvora, saqueos, asesinatos y estructuras consumidas por el fuego se extendían por doquier.
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Vulnerable (Villain Deku)
FanfictionNo saber distinguir entre la ficción y la realidad fue una falsa esperanza, pero para ser sinceros jamás tuvo otro apoyo que no fuera el imaginar otra realidad, pues el joven no conocía otro mundo que no fuera el de su confinamiento, el dolor, la pé...
